CAME se pronunció sobre el desguace de la industria
El presidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, se pronunció este viernes por primera vez en 2025 sobre la situación de la industria y el comercio y lanzó una advertencia contundente: “El Estado hoy no interviene en nada que tenga que ver con los privados”, sentenció. En su diagnóstico vinculó el cierre de empresas y la caída de la actividad a la contracción del consumo y a una apertura de importaciones que, a su juicio, está golpeando la producción nacional.
Diab describió un contexto en el que la competitividad por precio —y la masiva entrada de bienes extranjeros— presiona sobre fábricas y comercios locales. “La baja en el consumo hace que el comercio en sí mismo no demande a la industria producto por este mismo motivo. Nosotros solicitamos otras alternativas de incentivo al consumo”, remarcó, e instó a medidas que reactiven la demanda interna.
En su discurso, Diab volvió a señalar como uno de los factores centrales la política comercial y cambiaria que, según sus palabras, favorece la llegada masiva de productos terminados. Citó datos del INDEC que, según indicó, reflejan compras externas por US$ 1.194 millones en el mes considerado, con un incremento interanual del 48,8%, y un registro de más de 4.000 productos terminados ingresados al país en octubre. Para el dirigente, esta “fiesta importadora” golpea especialmente rubros sensibles como alimentos, bebidas e insumos farmacéuticos, servicios que demandan fuerza de trabajo local y que forman parte del consumo cotidiano de las familias.
“Al aumento de importaciones se le suma la inflación en alimentos, bebidas e insumos farmacéuticos que consumimos los laburantes actuales y nuestros abuelos, y el gobierno ataca estos aumentos con la fiesta importadora”, afirmó Diab, en un discurso de fuerte carga crítica hacia el manejo económico oficial.
Crisis del empleo y cierres de empresas
El presidente de CAME advirtió además sobre una ola de cierres y despidos. “Cuando los bancos cortan el crédito, las empresas no venden y los trabajadores somos despedidos y atacados permanentemente”, dijo, y advirtió que la combinación de tasas elevadas, restricción del crédito y competencia importada está provocando cierres de firmas y pérdida de puestos laborales. En su intervención mencionó cifras preocupantes: entre 19.000 y 22.000 empresas cerradas en el país en el periodo analizado, y más de 5.000 cierres en la provincia de Buenos Aires, donde —dijo— se concentra la mayor parte del impacto sobre el empleo.
Diab apuntó también contra las políticas monetarias y financieras: “Caputo hace impagable la tasa de interés para cualquier endeudamiento”, lanzó, en alusión al costo del crédito que, según él, desalienta la inversión productiva y la renovación de capital.
La intervención de Diab no puede leerse al margen de la historia reciente de la organización. En el comunicado y durante su alocución recordó el rol político que la CAME desempeñó en 2023: la cámara empresarial respaldó públicamente a Javier Milei antes del balotaje con Sergio Massa, apoyó el mega DNU de diciembre de 2023 que impulsó la desregulación económica y acompañó, junto a otras cámaras, el endeudamiento con el FMI. Es, por lo tanto, una voz de la mediana empresa que llega ahora a criticar efectos que, según su lectura, devienen de esa misma política de apertura y desregulación.
“Hoy, las bases materiales que ordenan las leyes de la competencia capitalista no la necesitan: una Argentina primarizada, particionada y puesta en la mesa de los monopolios extranjeros, no necesita el tejido productivo de los conurbanos del país”, sostuvo el presidente de CAME, en una crítica que combina diagnóstico económico y análisis estratégico sobre la estructura productiva nacional.
Las duras advertencias sobre empleo y producción se cruzan con un tono de emergencia social: Diab llamó a pensar soluciones integrales, incluyendo una reformulación del acceso al crédito, políticas que incentiven el consumo y medidas que reduzcan la asfixia financiera de las pymes. En su discurso también hubo un llamado directo a los trabajadores: “Cuando hablamos de Reforma Laboral, es al conjunto del sistema productivo, ese que tenemos que controlar y ponerlo al servicio de resolver los problemas comunes de la clase trabajadora”, dijo, en una frase que mezcla propuestas de regulación con una advertencia sobre los costos sociales del ajuste.
En la provincia de Buenos Aires —donde, según las cifras citadas por Diab, se concentran nueve de cada diez despidos durante la gestión actual— la situación toma ribetes dramáticos para amplios sectores del empleo industrial y comercial.
Qué piden los empresarios
Desde CAME se insistió en la necesidad de medidas concretas: alternativas fiscales y crediticias para sostener la demanda, límites o regulaciones temporales a la importación de bienes terminados que compitan directamente con la industria nacional y políticas coordinadas entre el sector público y las cámaras para evitar la desarticulación de cadenas de valor. “Solicitamos otras alternativas de incentivo al consumo”, concluyó Diab, en un cierre que dejó claro el reclamo sectorial.
Las palabras de Ricardo Diab suman una voz empresarial que, pese a su cercanía histórica con la desregulación, pasa ahora a denunciar efectos socialmente regresivos del modelo económico vigente: pérdida de empresas, caída del empleo y una creciente presión de importaciones sobre la producción local. Queda por ver cómo responderá el gobierno a estas señales internas y si se abrirá una mesa de negociación que atienda los reclamos de pymes, trabajadores y las economías regionales que hoy sienten el impacto de la competitividad externa y la restricción financiera.

