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Amplio repudio gremial a la agresión de EEUU en Venezuela

La reacción de organizaciones sindicales, referentes políticos y movimientos sociales argentinos fue inmediata y contundente ante la acción militar protagonizada por Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela. En comunicados públicos y mensajes en redes, centrales obreras, sindicatos y figuras del arco progresista calificaron la operación como una violación del derecho internacional, una agresión al principio de autodeterminación de los pueblos y un intento de apropiación de recursos estratégicos.

El ataque —que diversos incluyó operaciones aéreas y la detención del presidente Nicolás Maduro— reavivó en la región reclamos por la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas y la no injerencia en asuntos internos de los Estados. La magnitud del operativo y su carácter unilateral motivaron además pronunciamientos oficiales de gobiernos y organismos internacionales.

Las centrales obreras: rechazo categórico en torno a la soberanía

La Confederación General del Trabajo (CGT) emitió un comunicado en el que rechaza “la intromisión del Gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela”, denunciando que dicha acción constituye “una grave violación a los principios fundamentales del derecho internacional” y reclamando que se privilegie el diálogo y el respeto a la soberanía. “Porque no hay justicia social sin soberanía, ni paz sin respeto entre las naciones, la CGT levanta su voz una vez más en defensa de los pueblos de nuestra América”, concluye el texto difundido por la central.

Las dos CTA publicaron un comunicado conjunto —titulado, en su esencia, como un llamado a defender a Latinoamérica como “territorio de paz”— en el que calificaron la intervención como una “invasión violenta” cuyo objetivo sería desestabilizar al país y apropiarse de recursos estratégicos, en particular el petróleo. El pronunciamiento advierte además sobre la amenaza que esta agresión representa para la paz y la estabilidad regional.

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), a través de su secretario general Rodolfo Aguiar, repudió la intervención y cuestionó además la postura de funcionarios locales que celebraron la acción. Aguiar anunció “estado de alerta y movilización” y afirmó que la operación no responde a la defensa de la democracia sino a intereses económicos vinculados al control del petróleo y otros recursos.

La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) también condenó el ataque, definiéndolo como una grave violación al derecho internacional y reafirmando su compromiso con la autodeterminación y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

Movimientos, agrupaciones peronistas y organismos de derechos humanos

En el territorio bonaerense, la CGT Regional Oeste y un conjunto de 62 organizaciones peronistas de los municipios de Moreno, Merlo y Marcos Paz emitieron un comunicado en el que calificaron la acción como la continuidad del “saqueo, muerte y profundo dolor” que atribuyen a la política imperialista de Estados Unidos, y defendieron el carácter del proceso político venezolano como una experiencia popular de crecimiento económico y soberanía —referencia que, en el texto de las organizaciones, remite a datos de crecimiento regional en 2024 citados por la propia agrupación. Varias organizaciones de derechos humanos, el Partido Justicialista y el Instituto Patria se sumaron al repudio público.

Referentes sociales y políticos de la izquierda y el peronismo replicaron el rechazo. El gobernador bonaerense Axel Kicillof publicó un comunicado en su cuenta de X en el que afirmó que “La Provincia de Buenos Aires condena el accionar militar de Estados Unidos en Venezuela” y sostuvo que la intervención constituye “una grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional”, apelando a doctrinas históricas argentinas que postulan la no intervención.

Juan Grabois, por su parte, definió en redes la operación como “invasión, bombardeo y secuestro”, y advirtió sobre las consecuencias de celebrar una guerra en la región. Asimismo, la Asociación Madres de Plaza de Mayo calificó la acción estadounidense como “terrorismo” y reclamó el cese inmediato de las agresiones contra el pueblo venezolano.

Un debate nacional que excede las fronteras sindicales

Los pronunciamientos públicos de las centrales laborales y de dirigentes sociales llegan en un contexto de polarización política en Argentina, donde la intervención exterior reabre discusiones sobre soberanía, política exterior y alineamientos. Para los sectores sindicales que se pronunciaron, la lección es política y estratégica: lo ocurrido en Venezuela no sería un hecho aislado sino parte de una política histórica de intervención con objetivos económicos —en particular el control de recursos estratégicos— y un ataque a las experiencias populares de autonomía y desarrollo.

Las organizaciones consultadas y los referentes que se expresaron públicamente coincidieron en reclamar una respuesta de los organismos multilaterales —ONU, OEA y mecanismos regionales— y en enfatizar que la preservación de la paz exige el respeto irrestricto de la soberanía y la autodeterminación. En el campo concreto, los sindicatos anunciaron movilizaciones, estados de alerta y la convocatoria a acciones de solidaridad con el pueblo venezolano; en el plano diplomático, el hecho impulsa reclamos de condena y demanda de medidas frente a lo que se interpreta como una ruptura del orden jurídico internacional.

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