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Tiempos de monstruos

Por José Luis Medán

El 3 de enero de 2026, con la invasión a Venezuela y el secuestro de su presidente por parte de los EEUU, se terminó de destruir el orden internacional occidental, construido a partir de los tratados de Westfalia en 1648 donde se establecieron los principios de soberanía nacional, integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos marcando el nacimiento del Estado Nación y las bases del derecho internacional.

Este orden internacional se fue perfeccionando hasta llegar a la creación de las Naciones Unidas (ONU) en 1945 luego de la segunda guerra mundial. Cuyo objetivo era, mantener la paz, la seguridad mundial, fomentar la cooperación, promover los derechos humanos. Esta organización está integrada por 193 estados miembros y funciona a través de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad. Este orden internacional fue vulnerado en los últimos años por el genocidio en Gaza, la guerra de Ucrania, la invasión de Irak, la destrucción de Libia, el bombardeo sobre Yugoslavia. La intervención militar directa unilateral de EEUU en Venezuela más las amenazas de sometimiento de otros países, establecen un nuevo orden mundial avalado por la potencia militar más grande y distribuida en el planeta.

La situación actual nos retrotrae a los principios establecidos por Atenas durante la Guerra del Peloponeso, 430 A.C, en la conquista de la Isla de Melos.

El historiador griego Tucieldies describe en “Dialogo de los Melios” el choque de ideas entre los dos estados. Los atenienses ofrecen a los melios un ultimátum, rendirse y rendir tributo a Atenas o ser destruidos. Invocando que “Los poderosos hacen lo que les permiten sus fuerzas y los débiles ceden ante ellos”. Los melios argumentan que: Sería vergonzoso someterse sin luchar, aunque los atenienses son mucho más fuertes, hay al menos una posibilidad razonable de vencer. Y que tendrán la ayuda de los dioses porque su posición es moralmente justa.

Los atenienses expresan su conmoción por falta de realismo de los melios, afirmando que no es vergonzoso someterse a un enemigo más fuerte. Es racional someterse a los superiores y los dioses no intervendrán porque es el orden natural de las cosas que los fuertes dominen a los débiles.

¿Cómo termino esta disputa? Después de meses de resistir el asedio los atenienses tomaron la ciudad. Ejecutaron a todos los hombres y vendieron a las mujeres y los niños como esclavos. Veinticinco años después con Atenas en decadencia el general espartano Lisandro expulsó a los colonos atenienses de Melos y restauró a los supervivientes de la ciudad original.

Los hechos, invasiones a otros países, y dichos, amenazas de anexiones de estados independientes, del presidente de EEUU nos retrotraen a tiempos anteriores de la era cristiana donde un imperio imponía su ley mundial sin rendir cuentas a nadie de su voluntad depredadora.

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