Preocupante: más del 65% de las rutas nacionales, en estado crítico
Un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina) sostiene que la falta de mantenimiento, la paralización de obras y la subejecución presupuestaria convirtieron a gran parte de la red vial nacional en una “trampa mortal”. Según el documento titulado “Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial”, entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran hoy en estado regular o malo, con consecuencias concretas en la seguridad vial y la logística productiva.
El relevamiento gremial utiliza el Índice de Estado (IE), que mide la condición del pavimento en una escala de 0 a 10, atendiendo a rugosidad, ahuellamiento, fisuras y desprendimientos, y clasifica así las condiciones: 0–5 (mal estado), 5–7 (regular) y 7–10 (buen estado). Fepevina señala que, sobre casi 41.000 kilómetros de rutas nacionales, las últimas mediciones oficiales cubrieron menos del 50% del trazado y que la situación, por lo tanto, podría ser aún más grave.
El informe vincula el deterioro con un aumento de la siniestralidad: las muertes en rutas crecieron un 14% interanual, hasta totalizar 4.369 víctimas fatales. Fepevina subraya además el costo económico de estos fallecimientos —estimado en más de 62.000 dólares por víctima— y recuerda que la siniestralidad vial equivale al 1,4% del PBI.
Causas: subejecución, recortes y abandono del mantenimiento
Entre 2024 y 2025, denuncia el informe, se subejecutó cerca del 40% del presupuesto previsto para conservación vial. A ello se suma que sólo el 5,6% de lo recaudado por el Impuesto a los Combustibles fue transferido a la Dirección Nacional de Vialidad, cuando el cálculo técnico fijaría una participación del 14,9%. En paralelo, el Gobierno avanzó en concesiones y autorizó incrementos de peajes, mientras prioriza obras para luego delegarlas al sector privado, según la lectura sindical.
Fepevina advierte que la degradación es un proceso acumulativo: la falta de mantenimiento preventivo transforma rápidamente tramos en estado “regular” en tramos con fallas estructurales que ya no admiten soluciones de parcheo y exigen reconstrucción integral, cuyo costo es entre tres y cinco veces superior al de una intervención a tiempo.
Rutas y tramos en alerta máxima
El informe incluye un relevamiento por regiones y rutas de alta complejidad:
Región Centro y Sur:
Ruta Nacional 33 (Bahía Blanca–Rosario): calificada como “ruleta rusa” por sus fallas estructurales severas.
Ruta Nacional 151 (Río Negro–La Pampa): con baches tipo cráter; corredor clave para Vaca Muerta que requiere reconstrucción integral.
Ruta Nacional 35 y corredores patagónicos: pérdida de áridos y superficie desgranada.
Litoral y pasos fronterizos:
Ruta Nacional 121 (Corrientes): falla estructural en el acceso al puente Santo Tomé–São Borja.
Ruta Nacional 119 y 120: tramos con alta siniestralidad e intransitabilidad por tránsito forestal.
Rutas A015 y 136 (Entre Ríos): banquinas colapsadas en accesos a puentes internacionales.
Provincia de Buenos Aires:
Ruta Nacional 5: usuarios la describen como “peaje hacia la muerte”; obras paralizadas.
Ruta Nacional 3: elevado número de choques frontales en el tramo San Miguel del Monte–Gorchs.
Ruta Nacional 7: variante Chacabuco paralizada, con baches profundos y falta de iluminación.
Noroeste:
Ruta Nacional 34 (Jujuy–Salta): catalogada de “Alto Riesgo” por ahuellamiento severo y obras inconclusas.
Impacto productivo y reacción local
El deterioro compromete no sólo la seguridad de usuarios y vecinos, sino también la competitividad y la logística de actividades productivas, en especial en corredores vinculados a la exportación y a Vaca Muerta. En respuesta a la crisis, en diciembre se conformó el Foro Regional Corredor Ruta Nacional 151 – Vaca Muerta Norte, con la participación de autoridades provinciales y municipales, cámaras empresariales, sectores productivos y vecinos. El foro reclamó la intervención urgente del Estado nacional y advirtió que, de no mediar soluciones, podrían impulsarse acciones judiciales.
El informe sintetiza un mensaje técnico y político: cada peso que no se invierte a tiempo en mantenimiento se multiplica por tres a cinco en costos de reconstrucción posteriores; sin una reactivación sostenida de conservación y obras, la red vial seguirá degradándose y la siniestralidad continuará en ascenso.
Fepevina pide una respuesta integral que incluya: restablecer la ejecución presupuestaria para conservación, reasignar los fondos del Impuesto a los Combustibles conforme a lo previsto, reactivar obras estratégicas y fortalecer la presencia operativa de la Dirección Nacional de Vialidad en los corredores críticos.
El diagnóstico del sindicato plantea que la red vial argentina atraviesa hoy un punto de inflexión: la combinación entre subejecución de partidas, abandono del mantenimiento y concentración de inversiones vía concesiones deja tramos esenciales en condiciones que ponen en riesgo vidas y actividad económica. El pronóstico es claro: sin políticas públicas y financiamiento inmediato, la “emergencia vial” continuará profundizándose, con costos humanos y económicos crecientes.

