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Se suman gremios a la movilización contra la reforma laboral de mañana

A 24 horas de la movilización nacional convocada por la CGT, la central sindical intensificó hoy su rechazo público al proyecto de reforma laboral y advirtió sobre la posibilidad de una escalada del conflicto si el Gobierno no atiende las demandas del movimiento obrero. En paralelo, se siguen sumando sindicatos, entre ellos los gremios docentes y no docentes universitarios, que llamaron a confluir mañana en todo el país.

En una entrevista radial, Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato que conduce la CGT, definió la marcha del miércoles 11 como “una demostración de repudio y rechazo” al proyecto, al que acusó de “no modernizar nada” y de generar “un impacto negativo en el mundo laboral”. Con esas palabras, la central busca dar tono y unidad a una movilización que aspira a ser masiva frente al Congreso.

Jerónimo también hizo un llamado directo a los gobernadores para que no avalen medidas que, según él, implicarían la pérdida de derechos laborales: “Repudiamos el proyecto y apelamos a la reflexión de muchos gobernadores, para que no manden a sus senadores a votar en contra de los trabajadores”, sostuvo el dirigente. La advertencia abre un frente político adicional: la CGT busca condicionar el voto de legisladores provinciales en el Senado.

Desde el plano universitario, la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) y la Federación de Docentes Universitarios (FEDUN) difundieron un documento conjunto en el que convocan a marchar con la CGT y califican a la iniciativa oficial como una “iniciativa que avanza sobre derechos conquistados, debilita los convenios colectivos y profundiza la precarización del trabajo”. El comunicado subraya: “No es modernización. Es ajuste sobre las y los trabajadores”.

La adhesión de gremios se viene expandiendo en las últimas horas: además de las centrales y de los sindicatos universitarios, otras organizaciones territoriales y sectoriales confirmaron su participación en la movilización del miércoles, lo que alimenta expectativas de una concentración amplia y heterogénea. La convocatoria apunta a “defender el trabajo argentino, la dignidad laboral y la organización sindical”, según dijeron los firmantes.

En cuanto al tono de la protesta, la CGT intentó hoy marcar límites pero también dejó abierta la posibilidad de endurecer la respuesta: “Todos los días cierran empresas y se pierden miles y miles de puestos de trabajo… No descartamos que, si no son escuchados nuestros pedidos, se pueda escalar la conflictividad”, advirtieron desde la central, señalando que no renuncian a usar la herramienta de la movilización como presión política.

Por su parte, desde sectores empresariales algunas cámaras también expresaron reservas sobre el proyecto, un dato que Jerónimo mencionó para reforzar su crítica y plantear la idea de que la reforma no representa una solución de fondo para el mercado laboral. En las próximas horas la atención estará puesta en la magnitud de la movilización y en la postura que adopten los gobernadores y senadores provinciales cuando la iniciativa llegue al recinto.

La jornada de mañana promete ser un termómetro político: la CGT espera una demostración de fuerza en las calles, y la suma de nuevos gremios alimenta la hipótesis de una movilización amplia y con impacto simbólico sobre el debate legislativo. Las distintas organizaciones sindicales reclamaron —en voz alta y unificada— que cualquier reforma avance en la dirección de ampliar derechos, y no de recortarlos.

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