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Hoy, paro general

Hoy, una amplia coalición de fuerzas gremiales y sociales volverá a poner a la calle su rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno, con un paro nacional de 24 horas y una movilización prevista hacia el Congreso Nacional. La medida, convocada por la central obrera CGT y respaldada por ambas CTA, la UTEP y otras agrupaciones, busca frenar lo que los sindicatos definen como un “plan de saqueo y primarización” impulsado por el gobierno de Javier Milei.

La secretaria general de la CGT y los secretarios generales que hablaron en la sede de Azopardo argumentaron que la reforma —aprobada con cambios en el Senado y en discusión hoy en Diputados— debilita derechos individuales y colectivos y traslada recursos de los trabajadores a los empleadores. “Va a ser contundente y paralizará a la Argentina de punta a punta”, sostuvo Jorge Sola en declaraciones públicas, y los dirigentes apuntaron que el proyecto favorece “sólo a los sectores más concentrados de la economía”.

La adhesión incluye gremios estratégicos del transporte —como la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte (CATT) y la Unión de Trabajadores del Automotor (UTA)— por lo que el servicio de colectivos y buena parte del transporte público se verá afectado en varias jurisdicciones, a pesar de presiones empresariales para que los choferes no se sumen. Además, la movilización encontró eco en sectores medios y en parte del arco provincial, mientras en distintos puntos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires comenzaron a sentirse ollas y cacerolas en las últimas horas de ayer.

El paro llega en un clima social tensado por hechos recientes: la caída de actividad industrial y el cierre de empresas, entre ellas la planta de la histórica firma de neumáticos Fate en San Fernando, que dejó a más de 900 trabajadores en la calle, un caso que los sindicatos usaron como ejemplo de las consecuencias sociales de las políticas económicas actuales. Los dirigentes sindicales denunciaron que, desde la asunción de Javier Milei, se perdieron miles de puestos de trabajo formales y que la industria opera por debajo de su capacidad, con aumento de la informalidad y un crecimiento concentrado en sectores que generan pocos empleos.

A la vez, un bloque de gobernadores publicó un comunicado conjunto bajo el título “Trabajo, Federalismo y Desarrollo: El camino hacia una verdadera modernización” en el que convocaron a votar en contra del proyecto. El documento lleva la firma de mandatarios provinciales como Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Elías Suárez y Gustavo Melella, que advirtieron sobre el impacto del proyecto en las economías regionales y la falta de consensos para transformaciones de ese alcance.

Desde el Gobierno, los voceros oficialistas sostienen que la reforma es necesaria para “modernizar” el mercado laboral, reducir la informalidad y atraer inversiones; en cambio los sindicatos replican que las promesas de formalización no compensan la pérdida de derechos y que la reforma no garantiza la creación de empleo estable. En la jornada, el clima se mantendrá tenso: la presencia policial en puntos claves y la atención sobre la sesión en Diputados marcarán una jornada de fuerte conflictividad social.

La jornada de paro y movilización, además de medir la capacidad de convocatoria de las centrales obreras, deja en evidencia la profundidad del choque entre las políticas económicas del Ejecutivo y la protesta social organizada. Para los sindicatos, esta acción es el reflejo de “la bronca que mastican las bases” frente a un modelo económico que, según sus voces, prioriza a los grandes grupos concentrados por sobre el empleo y la producción nacional. El debate legislativo continuará hoy en la Cámara baja; la pulseada política y callejera, en tanto, promete más capítulos.

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