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La recesión a la vuelta de la esquina

La probabilidad de que la economía argentina entre en una fase recesiva durante los próximos seis meses «trepó al 99%», según un informe reciente del Universidad Torcuato Di Tella elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF). El dato sorprendió al mercado y al ámbito político, y contrasta con algunos indicadores oficiales que todavía muestran variaciones positivas.

El estudio se asienta en la evolución del Índice Líder (IL), una herramienta diseñada para anticipar cambios de tendencia en el ciclo económico. En enero, la versión desestacionalizada del IL registró una caída del 0,58%, un nuevo retroceso en una secuencia negativa que se arrastra desde diciembre de 2024. Por su parte, la serie tendencia-ciclo apenas avanzó 0,11% en el mes, un comportamiento que los analistas interpretan más como estancamiento prolongado que como crecimiento sostenido.

“El Índice Líder sintetiza movimientos que, por separado, resultan más volátiles y menos claros; así se observan los puntos de giro con mayor convicción”, afirma Martín González Rozada en el informe, que también pone el foco en los componentes que explican el deterioro reciente.

Qué pesa en la caída del Índice Líder

El IL se construye a partir de diez variables clave de la economía real y financiera —indicadores bursátiles, monetarios, productivos y de consumo—, todos ajustados por inflación cuando corresponde. Los diez componentes que integran el índice son:

  • Índice General de la Bolsa de Comercio (IGBC), deflactado.
  • Merval Argentina, deflactado.
  • Agregado monetario M1, deflactado.
  • Precio FOB oficial de la soja.
  • Ventas de autos a concesionarios.
  • Recaudación del IVA, deflactada.
  • Despacho de cemento al mercado interno.
  • Índice de Confianza del Consumidor (ICC).
  • Índice de Producción Industrial (IPI-FIEL) para minerales no metálicos.
  • Índice de Producción Industrial (IPI-FIEL) para siderurgia.

Según el documento, la caída del IL en enero se explica principalmente por la disminución de los índices bursátiles, la baja en los índices de producción industrial y una caída real en la recaudación del IVA.

Contraste con los datos oficiales y el mapa sectorial

Las proyecciones del centro académico llamaron la atención porque, en meses previos, el INDEC había mostrado registros que dejaban cierto margen a lecturas favorables. No obstante, mediciones privadas más recientes comenzaron a reflejar un escenario menos alentador.

Estimaciones privadas consignan que la actividad se contrajo 0,3% mensual en noviembre —por segundo mes consecutivo— y acumuló una caída interanual de 0,3%, quedando por debajo del nivel promedio de 2024. Sectorialmente, un tercio de las actividades mostró variaciones negativas: la industria manufacturera lideró el deterioro, con su quinto mes consecutivo en baja y un desplome interanual del 8,2% que restó más de un punto porcentual al nivel general de actividad. También registraron contracciones la pesca, el comercio, la construcción y la administración pública.

En oposición, algunos sectores sostuvieron registros positivos —intermediación financiera, agro y minería—, aunque los analistas advierten que sin esos aportes puntuales la contracción habría sido sensiblemente mayor.

Perspectiva y riesgo de cambio de ciclo

En el acumulado anual la economía todavía muestra una expansión cercana al 4,5%, pero desde el pico alcanzado a comienzos de año la actividad retrocedió en términos desestacionalizados. Para varios especialistas, ese comportamiento confirma que 2025 transcurrió prácticamente sin crecimiento real y deja a la economía en una posición vulnerable frente a shocks negativos.

Aun cuando algunos informes resaltan una macroeconomía con mayor orden relativo y estabilidad financiera, persisten debilidades estructurales: un mercado laboral estancado y niveles de ingreso de los hogares deprimidos, condicionantes que limitan la demanda interna. Esa combinación de señales —IL en caída, producción industrial débil y recaudación en retroceso— explica por qué el CIF asigna ahora casi certeza estadística a la posibilidad de que la actividad ingrese en recesión en el corto plazo.

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