Díaz Acosta se coronó en el Challenger Tigre II en el Náutico Hacoaj
Facundo Díaz Acosta se detiene por un puñado de segundos, luego sonríe con ganas y festeja su título en el AAT Challenger IEB+ edición Tigre II en el Club Náuti Hacoaj como si fuese mucho más que un ATP Challenger 50.
Sucede que para el argentino de 26 años y campeón de un torneo ATP Tour en Buenos Aires hace apenas dos temporadas, volver a levantar un trofeo son muchos escalones subidos en el camino de volver a ser (o de al menos intentarlo) un tenista de élite. Por eso la victoria por 1-6, 6-3 y 6-0 en su match point No. 7 ante el español Miguel Damas es un resultado que va mucho más allá de los números, y de ser su sexta conquista en el ATP Challenger Tour y el primero en suelo argentino.
“Estoy tratando de buscar continuidad, ritmo de partidos, esa confianza siempre necesaria para ser tenista”, resumió en la semana Díaz Acosta, que tiene como mejor registro el No. 47 del PIF AT Rankings en 2024. Con la victoria, el argentino volverá al lote de los 250 mejores tenistas del mundo, pudiendo disputar las previas de los Grand Slams.
De momento, en este nuevo comienzo, Díaz Acosta además está intentando encontrar su camino sin su entrenador desde los ocho años, Mariano Monachesi. “Es casi como un padre para mí. Adentro de la cancha no nos podíamos sacar el 100%, ni él para mí, ni yo para él… Está todo bien, nos queremos un montón, entonces era un buen momento para buscar otra cosa”, analizó Díaz Acosta, quien ahora es acompañado por Juan Manuel Tiscornia.
Poco tiempo pasó desde que Díaz Acosta pudo ganar su primer torneo ATP Tour, un momento que fue una montaña rusa de emociones, en su mayoría positivas, pero también trajo otro tanto de cosas las cuales nunca había vivido. “Venía con envión y no me imaginaba ganar el torneo, la verdad, y después me lesioné, que fue ahí donde capaz me cortó un poquito el ritmo”, analizó. “Ese torneo hizo que pueda animarme a jugar en en estadios grandes con mucha gente, a levantar al público, a sacar pecho, a jugar contra rivales mejores que yo y y hacerle frente a cualquiera”, aseguró a la distancia.
Claro que, no poder estar sano e irse para atrás fue lo que más le costó al argentino deglutir. “Me golpeó un poquito el ego, pero viéndolo en perspectiva, también sacas aprendizajes y quién sabe mañana si me toca estar ahí de vuelta…”, añora.
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“Después de ese Buenos Aires jugué un par de torneos, me lesioné, tuve como tres meses, volví en la gira de Wimbledon, después jugué indoor, me volví a acomodar y en cuanto estaba mejor, pum, otro golpazo y esa me costó más que la primera pero tuve que volver un poco de cero, a remar en los Challengers”, aseguró.
Las lesiones del zurdo argentino fueron, primero, una inflamación y un edema ocio en la clavícula derecha. “Me desperté en Barcelona y no podía salir a la cama y mismo para bañarme, lavarme el pelo ya me costaba y en Madrid ya le dije a mi equipo, che, no puedo levantar el brazo”, relató. Cuando logró recuperarse y comenzaba con la pretemporada 2025, una fascitis plantar terminó de la peor manera: “sufría el caminar, estuve cuatro meses y un poco más otra vez parado”.
¿Por dónde pasa la clave para volver a encontrar ahora el rumbo? “El tenis está muy parejo y no hay que pensar en los números, si no hacer lo que hay que hacer para ganar partidos y y punto… en eso estoy, en sentirme como jugador de tenis de vuelta “. Díaz Acosta ya dio el primer paso, y varios más… el resto llegará más temprano que tarde.

