Dispositivo digital portátil promete mejorar la detección de hepatitis E
Se trata de una tecnología portátil que incorpora herramientas de inteligencia artificial. El proyecto involucra la participación de especialistas de Gisens Biotech, una startup dedicada a la bioelectrónica y nanotecnología oriunda de La Plata y con una sede en Estados Unidos.
En diciembre de 2025 se publicó en la revista ACS Sensors el desarrollo de un kit diagnóstico digital y portátil para la detección de hepatitis E, resultado del trabajo conjunto dentro de la Red ViroSensAr, una plataforma conformada hace poco más de dos años para desarrollar biosensores rápidos y de uso en terreno. El proyecto involucra al nodo liderado por el INIFTA, el INQUIMAE y el INSIBIO, y cuenta además con la participación de la startup Gisens Biotech.
“Como el sentido de la red tiene que ver con la detección en nuestro país de enfermedades desatendidas y de importancia sanitaria, el trabajo mancomunado de las partes involucradas derivó en el interés por la hepatitis E”, afirma Omar Azzaroni, coordinador de ViroSensAr y investigador en el instituto que encabezó el estudio.
El avance se apoya en un trabajo previo, publicado en octubre de 2025 en Biosensors and Bioelectronics, donde los equipos reportaron la incorporación de nanoanticuerpos —anticuerpos derivados de camélidos, notablemente más pequeños que los convencionales— sobre circuitos integrados de grafeno. Esos nanoanticuerpos, desarrollados en el mencionado instituto biológico, reconocen específicamente al antígeno ORF2, el principal marcador del virus de la hepatitis E.
“El uso de nanoanticuerpos sobre chips de grafeno —un material extremadamente resistente y con excelente conductividad eléctrica— permite una detección rápida, digital y portátil”, explica Esteban Piccinini, autor de ambos trabajos. Piccinini, reconocido por su trayectoria y premiado en 2023 por innovaciones tecnológicas, agrega que la última publicación incorporó técnicas de machine learning para optimizar la precisión del dispositivo.
Según los investigadores, la empresa asociada generó un algoritmo que potencia la función de los nanoanticuerpos y fue integrado al sistema. “El test original pasó de una sensibilidad del 89% y una especificidad del 69% a casi un 100% en ambos valores una vez complementado con esta técnica”, señala Piccinini, y subraya que, al tratarse de una mejora digital, el costo adicional es prácticamente nulo frente a modificaciones en el hardware.
Un aporte clave del kit es la simplificación de la toma de muestra: en lugar de requerir sangre venosa, el dispositivo puede operar con sangre capilar obtenida por un pequeño punzamiento en la yema del dedo. Esto facilita su uso en puestos de testeo pequeños y en áreas rurales, donde no siempre hay personal especializado ni infraestructura de laboratorio.
Además de entregar un resultado binario (positivo/negativo), el dispositivo brinda un valor cuantitativo de la concentración del antígeno en sangre. Esa cuantificación es especialmente relevante para el manejo de casos que pueden volverse crónicos: “Conocer la carga viral ayuda a evaluar si un tratamiento farmacológico está siendo efectivo o si hay que modificarlo”, explican los autores.
Contexto sanitario
La hepatitis E es una enfermedad que se transmite principalmente por agua contaminada y suele estar subdiagnosticada. Según datos de la OMS, en los últimos años se registraron casi 20 millones de casos de hepatitis E aguda a nivel global. En Argentina —país considerado de baja endemicidad— se han reportado casos en las regiones centro y norte y, desde la Sociedad Argentina de Infectología, se estima que la mayoría de las infecciones permanece sin detectar. Además, en el país se ha documentado la circulación de variantes zoonóticas del virus, con transmisión vinculada al consumo de carne de cerdo mal cocida y la presencia de roedores.
Implicancias y próximos pasos
Los investigadores señalan que el desarrollo —que combina nanotecnología, grafeno y aprendizaje automático— apunta a llenar vacíos en el diagnóstico de enfermedades desatendidas en Argentina. Entre las ventajas prácticas figuran la portabilidad, la menor invasividad de la muestra y la posibilidad de realizar seguimientos cuantitativos de pacientes en tratamiento.
El trabajo publicado en diciembre de 2025 abre la puerta a estudios de validación clínica más amplios y a evaluar la implementación en puntos de atención primaria y entornos rurales. Si se confirman los resultados en muestreos más extensos, el kit podría convertirse en una herramienta útil para mejorar la detección temprana y el seguimiento de la hepatitis E en zonas con recursos limitados.

