La desocupación no para: trepó al 7,5%
Las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei están dejando un fuerte impacto sobre el mercado laboral. Según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde fines de 2023 hasta fines de 2025 se destruyeron alrededor de 280.000 puestos de trabajo formales y cerraron unas 20.000 empresas, con una incidencia particularmente marcada en las pymes.
El estudio identifica como los sectores más golpeados a la administración pública, con 83.000 despidos, la construcción, con 74.000, y la industria manufacturera, con 64.000. En paralelo, el deterioro del empleo se traduce en más precarización, suspensiones y una creciente necesidad de sumar trabajos o changas para alcanzar ingresos mínimos que permitan cubrir la canasta básica.
La preocupación también se refleja en los datos oficiales del mercado laboral. El INDEC informó una tasa de desocupación del 7,5%, equivalente a 1,1 millones de personas sin trabajo, mientras que la población ocupada se ubicó en 13,5 millones. El informe advierte que el impacto es aún más severo entre los jóvenes de 14 a 29 años, donde la desocupación mostró subas de hasta 4,5 puntos porcentuales en varones y 4,1 en mujeres.
En este escenario, las familias recurren cada vez más al endeudamiento para cubrir gastos cotidianos. La consecuencia, señalan desde el CEPA y distintos sectores sindicales, es un incremento de la morosidad bancaria y también de los créditos no bancarios, que ya afectarían a cerca del 25% de la población ocupada.
Desde una mirada crítica, el cuadro actual expresa un proceso de primarización, saqueo de recursos y desguace productivo que golpea especialmente al conurbano bonaerense, donde se concentra una parte central del entramado industrial del país. En ese territorio, la pérdida de empleo, el cierre de fábricas y la falta de horizonte para los jóvenes aparecen como una de las expresiones más visibles de la crisis.
Ante este panorama, los sectores que advierten sobre el deterioro económico plantean la necesidad de fortalecer la unidad de los trabajadores y convertir esa respuesta en un proyecto de país capaz de discutir cómo reconstruir el empleo, la producción y las condiciones de vida de la clase trabajadora.

