Palabras del Presidente Fernando Tauber en el inicio de su gestión 2026-2030
Iniciamos un nuevo período de gestión con la misma convicción que ha guiado cada etapa de nuestra Universidad, con la certeza de que el conocimiento es la herramienta más poderosa con la que cuenta una sociedad para transformarse. Pasamos con orgullo más de 120 años de historia y construimos juntos una trayectoria basada en cultura, rigor intelectual y un modo singular de comprender el compromiso con el desarrollo de la Argentina.
Ese compromiso define nuestro modelo, que se expresa en cuatro pilares fundamentales: la enseñanza de calidad para contar con graduados de excelencia; la producción científica y tecnológica; la extensión universitaria, que nos mantiene cerca de la comunidad; y la producción, como herramienta para aportar soluciones a las necesidades concretas de la sociedad y agregar valor a nuestras riquezas naturales. Claro está que no son compartimentos estancos, sino dimensiones que se retroalimentan y cuya articulación constituye la singularidad de la UNLP en el sistema universitario nacional.
En el plano de la enseñanza, nuestro objetivo central es formar la mayor cantidad posible de profesionales de calidad para ponerlos al servicio de nuestro país. Tenemos la convicción de que el conocimiento no sólo fortalece las oportunidades individuales para comprender los nuevos desafíos, sino que es la única vía para aportar al crecimiento del país.
Para lograrlo, hemos revisado profundamente nuestros planes de estudio. Las carreras de extensa duración (con promedios teóricos de seis años y reales que superan los ocho), están siendo reorganizadas bajo una lógica de mayor agilidad, con titulaciones intermedias, tecnicaturas, licenciaturas de tiempos más cortos y posgrados gratuitos.
Es fundamental aclarar en este punto, que esta revisión de ninguna manera implica renunciar a la calidad académica. Por el contrario, garantiza la continuidad de los trayectos formativos con final en el egreso, al tiempo que son una herramienta parar la inserción temprana y la formación continua. Es un modelo al que arribamos con el acuerdo de estudiantes, docentes y trabajadores, que está a la altura de su tiempo y representa uno de los cambios más significativos en la historia reciente de nuestra institución.
En relación a la investigación, a UNLP nació en 1905 como universidad nacional, pero su historia como institución científica es aún más antigua: sus institutos fundacionales como el Observatorio Astronómico y el Museo de Ciencias Naturales, datan de la década de 1880. Nuestra casa fue concebida desde su origen como una universidad del conocimiento. Hoy esa vocación se traduce en 200 laboratorios, centros e institutos de investigación, más de 10.000 investigadores acreditados y cerca de mil proyectos activos por año.
La diversidad de nuestra producción científica no tiene equivalente en el país. Lanzamos satélites propios y tenemos otros cinco ya preparados para orbitar y ser los instrumentos que nos proveerán datos climáticos, hidrológicos y agrícolas que hasta ahora debíamos comprar en el exterior. Avanzamos en el desarrollo de vacunas de producción íntegramente pública, con una fábrica proyectada para 52 millones de dosis anuales. Producimos 150.000 raciones diarias de alimentos deshidratados de alto valor nutricional en una fábrica escuela donde los estudiantes trabajan y desarrollan sus tesis simultáneamente.
A esto se suma una biofábrica que produce fertilizantes orgánicos que luego son distribuidos en forma gratuita, reduciendo en un 95% el costo de insumos para los pequeños horticultores y floricultores de la región.
Si hablamos de extensión universitaria, tenemos mucho para decir. Desde hace décadas, la UNLP no tiene puertas abiertas, está directamente afuera, en los barrios, en el territorio. Trabajamos en los barrios a través de los SURES y los centros comunitarios, donde el voluntariado universitario se involucra en las necesidades cotidianas de las comunidades.
Tenemos una Escuela de Oficios que ya forma entre 15.000 y 20.000 estudiantes por año en 75 oficios diferentes, con cuatro tecnicaturas acreditadas por el Ministerio. Desde la condición de la gratuidad, es una verdadera fábrica de oportunidades para quienes tienen la voluntad de crecer y perfeccionarse.
Este espíritu encuentra otro mojón en nuestra Fábrica de la Economía Social y Solidaria, una alianza inédita entre nuestros profesionales, investigadores, químicos, diseñadores, y los carreros y cartoneros de la ciudad constituidos en cooperativas. Lo que antes era material reciclado vendido a acopiadores hoy se transforma, con tecnología universitaria, en tablas de deck de plástico reciclado o piezas impresas con tecnología 3D. De esta manera el conocimiento le agrega valor al esfuerzo y dignidad al trabajo.
La reinterpretación que hacemos de la universidad reformista del siglo XXI, le agrega a sus tres misiones clásicas de enseñanza, investigación, y extensión, una cuarta que es la producción. Y lo hacemos con resultados concretos y tangibles.
Producimos medicamentos para hospitales públicos y hasta avanzamos en la fabricación propia de sus envases. Construimos viviendas prefabricadas para peones rurales y ya damos los primeros pasos en la impresión 3D de viviendas de hormigón. En menos de 24 horas, una impresora podrá levantar las paredes dobles de una unidad de 60 metros cuadrados con aislación térmica e hidrófuga de alta calidad y a un costo extraordinariamente bajo. Con cien impresoras, podremos construir cien viviendas por día. Si diez universidades replicaran este modelo, estaríamos ante una política pública capaz de atacar el déficit habitacional de cuatro millones de hogares que padece la Argentina.
En materia energética, avanzamos en la instalación de un campo fotovoltaico de 10 megavatios que cubrirá la totalidad del consumo de la Universidad. Esto significará un ahorro del 25% en los gastos de funcionamiento, lo que implica que nuestros recursos podrán redirigirse a más y mejores políticas orientadas al bienestar universitario.
La UNLP también encuentra en el arte una razón de ser. Una dimensión que excede la creatividad y el talento; es además salud mental, integración social y puerta de acceso para quienes más lo necesitan. La Facultad de Artes ofrece una diversidad notable de títulos en diseño, música, escultura y pintura, y cuenta con infraestructura de primer nivel, incluyendo un set de cine construido en cajas de hormigón flotantes que aíslan completamente las vibraciones y el ruido exterior.
El Centro de Arte del Edificio Karakachoff, gratuito y ubicado en el corazón de la ciudad, es hoy una referencia cultural para toda la comunidad. Su agenda combina exposiciones de artistas de la casa con propuestas de popularización científica que acercan el conocimiento a públicos de todas las edades de un modo amigable y estimulante.
Lo que describimos no es simplemente un catálogo de logros, sino la expresión de un modelo de universidad pública profundamente comprometida con la realidad de su país. Somos una casa de estudios que entiende el conocimiento no como un fin en sí mismo, sino como el instrumento más eficaz para mejorar la vida de las personas, en especial de las que más lo necesitan.
Empezamos este nuevo período de gestión con la misma ilusión del primer día y con la experiencia acumulada de décadas de trabajo colectivo. Tenemos una institución centenaria, sólida y dinámica. Lo que nos falta construir es mucho, y en eso estamos.

