Ciencia y Tecnología

Investigadores del CONICET, en proyecto sobre dispositivos inteligentes

El avance acelerado de la inteligencia artificial a escala global trae consigo un desafío cada vez más evidente: el elevado costo energético que demanda el funcionamiento de los grandes centros de cómputo. Frente a ese escenario, investigadores del CONICET se sumarán al proyecto internacional HERON, una iniciativa europea orientada al desarrollo de nuevos dispositivos electrónicos para computación neuromórfica y tecnologías de IA capaces de reducir drásticamente el consumo de energía.

El programa, financiado con aproximadamente 1,2 millones de euros por la Unión Europea en el marco de las Marie Skłodowska-Curie Staff Exchanges (MSCA-SE-2025), buscará inspirarse en el funcionamiento del cerebro humano para diseñar hardware más eficiente, adaptable y compatible con las necesidades de la electrónica avanzada.

El proyecto HERON busca atacar ese problema desde la raíz, desarrollando una nueva generación de dispositivos electrónicos inspirados en el funcionamiento del cerebro humano para reducir drásticamente el consumo energético asociado al procesamiento de información”, explicó Diego Rubi, investigador principal del CONICET, responsable del Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA) y coordinador de la participación argentina en el consorcio.

La comparación entre los sistemas actuales y el cerebro resulta, según Rubi, clave para entender el objetivo del proyecto. Mientras las computadoras tradicionales separan memoria y procesamiento, obligando a que la información viaje constantemente entre ambos componentes, el cerebro integra esas funciones de manera natural y eficiente. La computación neuromórfica apunta precisamente a replicar ese modelo biológico para construir sistemas capaces de procesar información con un gasto energético mucho menor.

El proyecto está coordinado por la University of Groningen, en los Países Bajos, y reúne equipos de investigación de Europa y Argentina con experiencia en materiales avanzados, nanoelectrónica, física experimental y fabricación de dispositivos. Entre los participantes figuran el CNRS/C2N de Francia, el Politécnico de Milán de Italia y la empresa deeptech IMChip de Países Bajos. Por Argentina, intervendrá el CONICET a través del INN, junto con el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA).

Rubi destacó además el valor estratégico de la participación nacional en una convocatoria de estas características. “El hecho de que grupos argentinos participen como socios con responsabilidades significativas en un consorcio de estas características representa también un reconocimiento a las capacidades científicas y tecnológicas desarrolladas en el país”, señaló.

Uno de los ejes centrales de HERON será el desarrollo de dispositivos electrónicos capaces de “recordar” y modificar su comportamiento de forma dinámica, de manera similar a lo que ocurre con las conexiones sinápticas del cerebro. Dentro de ese universo, los memristores aparecen como una de las tecnologías más prometedoras: son dispositivos que conservan memoria de los estímulos recibidos y ajustan su respuesta en función de esa historia.

La investigación también explorará nuevas formas de control de esos dispositivos mediante electricidad, luz e incluso estímulos acústicos. “Una de las ideas más novedosas del proyecto es desarrollar dispositivos que puedan ser controlados tanto eléctricamente como ópticamente —es decir, usando simultáneamente luz y electricidad como lenguajes para procesar información—, e incluso explorar nuevas formas de control mediante estímulos acústicos”, detalló el investigador del CONICET.

En ese esquema, el aporte argentino tendrá un rol destacado. El Laboratorio de Ablación Láser del INN, dirigido por Rubi desde 2012, cuenta con más de 14 años de experiencia en el desarrollo de óxidos funcionales y dispositivos electrónicos avanzados. El grupo trabaja con la técnica de deposición por láser pulsado (PLD), que permite fabricar películas ultradelgadas con precisión nanométrica y gran calidad cristalina.

Esto es fundamental porque muchas de las propiedades que buscamos, como el comportamiento memristivo o ferroeléctrico, aparecen solamente de manera repetible y controlada cuando los materiales son fabricados con un control extremadamente preciso”, afirmó Rubi. Esa capacidad técnica resulta clave para “sintonizar” las propiedades electrónicas de los materiales según las necesidades de la electrónica neuromórfica.

A ese desarrollo se sumará el aporte del Laboratorio de Electrónica Cuántica del IFIBA, liderado por Andrea Bragas y Gustavo Grinblat, con experiencia en óptica ultrarrápida y en la interacción entre ondas acústicas y nanoestructuras funcionales. La articulación entre ambos equipos permitirá avanzar en dispositivos capaces de operar con señales eléctricas, lumínicas y acústicas de manera combinada.

HERON comenzará oficialmente en septiembre de 2026 y tendrá una duración de cuatro años. El objetivo final es ambicioso: integrar múltiples dispositivos en arreglos con comportamientos colectivos emergentes inspirados en sistemas biológicos, de modo que funciones complejas puedan surgir de la interacción entre componentes simples, como sucede en el cerebro.

Al finalizar el proyecto esperamos haber desarrollado nuevos prototipos de dispositivos neuromórficos capaces de combinar distintos mecanismos de control —eléctricos, ópticos y acústicos— para procesar y almacenar información de manera mucho más eficiente que la electrónica convencional”, concluyó Rubi.

El desafío ya no pasa solo por hacer más potente a la inteligencia artificial, sino por volverla sustentable. En esa búsqueda, la ciencia argentina buscará aportar conocimiento, tecnología y capacidad de innovación a una frontera que puede redefinir el futuro de la computación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *