La Iglesia Católica reclamó por las familias endeudadas
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, advirtió sobre el aumento de la morosidad de familias que recurren a bancos y billeteras virtuales para afrontar gastos básicos. Aunque evitó señalar directamente al Ejecutivo, cuestionó la postura de quienes consideran que se trata de un problema “entre privados” y reclamó medidas para evitar que los salarios queden atrapados por el endeudamiento.
La preocupación de la Iglesia Católica por el deterioro de las condiciones económicas de las familias volvió a quedar expuesta a través de las declaraciones del arzobispo de Mendoza y titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Marcelo Colombo, quien reclamó una respuesta ante el crecimiento de la deuda que acumulan trabajadores y sectores de menores ingresos para poder llegar a fin de mes.
A pocos días de su encuentro con el papa León XIV en Roma, Colombo cuestionó lo que definió como una “mirada superficial” frente a la situación de quienes se encuentran en mora con bancos y plataformas financieras digitales. Si bien evitó formular una acusación directa contra el Gobierno de Javier Milei, sus declaraciones se produjeron en un contexto de fuertes críticas de distintos sectores sociales hacia el rumbo económico oficial.
“Lo que no se puede es tener una mirada superficial y luego decir ‘no nos interesa’ o ‘que se arreglen’”, sostuvo el arzobispo al referirse al endeudamiento de las familias. Para Colombo, la problemática requiere una intervención que permita encontrar mecanismos para evitar que quienes tienen ingresos insuficientes terminen comprometiendo una parte cada vez mayor de sus salarios.
Durante una entrevista con Radio Mitre Mendoza, el presidente de la CEA manifestó la “preocupación” de la Iglesia por la situación y señaló que “alguna solución tiene que haber”. Entre las alternativas mencionó la necesidad de establecer criterios para la contratación de préstamos y analizar cuánto del ingreso de una persona puede destinarse al pago de una deuda sin poner en riesgo su subsistencia.
El planteo apunta especialmente al crecimiento de los préstamos ofrecidos mediante aplicaciones, bancos y billeteras virtuales, herramientas que se expandieron con rapidez y que permiten acceder al crédito de manera inmediata. Para el representante del Episcopado, sin embargo, las condiciones de esos préstamos pueden terminar agravando la situación de quienes ya atraviesan dificultades económicas.
Colombo calificó de “leoninas” algunas de las condiciones con las que bancos y billeteras ofrecen financiamiento y alertó sobre otras modalidades de crédito que, mediante pequeños desembolsos sucesivos, generan un endeudamiento acumulativo. “Uno se va quedando de una manera rápida en una situación muy desventajosa”, advirtió.
El fenómeno adquiere especial relevancia en un escenario en el que numerosos hogares utilizan el crédito no para realizar consumos extraordinarios sino para cubrir necesidades cotidianas. El pago de alimentos, servicios, alquileres y otros gastos esenciales puede llevar a que una familia recurra sucesivamente a distintas fuentes de financiamiento, generando una cadena de obligaciones cada vez más difícil de afrontar.
Para la Iglesia, se trata de una problemática que excede la relación contractual entre una persona y una entidad financiera. En ese sentido, el arzobispo recordó que el Episcopado ya había intervenido públicamente frente a otra forma de endeudamiento que afecta a las familias: la expansión de las apuestas online.
“En su momento tuvimos una intervención muy fuerte cuando peleábamos contra la ludopatía online y era un tema bastante parecido en el efecto”, explicó Colombo. En aquel caso, la preocupación estaba centrada en las familias que acumulaban deudas como consecuencia de la adicción al juego. Ahora, señaló, aparece una situación diferente pero con consecuencias similares: personas que recurren a las billeteras electrónicas y al crédito para afrontar gastos que sus ingresos no alcanzan a cubrir.
Un nuevo punto de tensión
Las declaraciones de Colombo se conocen, además, en un momento de creciente tensión entre la Iglesia y el Gobierno nacional. El contrapunto no se limita a la situación económica, sino que también alcanza a la organización de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para el 8 y el 11 de noviembre.
En las reuniones preparatorias para la llegada del pontífice comenzaron a aparecer diferencias respecto del formato que tendrá su agenda durante la estadía en el país. Mientras desde el Gobierno existiría la intención de preservar determinadas condiciones de seguridad y organización que permitan acotar sus actividades, desde el Episcopado se impulsa una presencia más cercana a la población, con encuentros y actividades en espacios abiertos.
El trasfondo político también forma parte de las discusiones. La administración de Milei busca capitalizar electoralmente la presencia del Papa en el país, en un contexto en el que la agenda política ya comienza a mirar hacia las elecciones de 2027. La Iglesia, en cambio, procura que la visita tenga un carácter pastoral y un contacto directo con la población.
En ese escenario, el reclamo de Colombo por el endeudamiento de las familias suma un nuevo elemento a la relación entre ambas partes. El titular de la CEA no formuló una acusación explícita contra el Ejecutivo, pero sus palabras cuestionaron de manera indirecta la idea de que la morosidad de los hogares pueda resolverse exclusivamente en el ámbito privado.
El planteo de la Iglesia coloca así en el centro de la discusión una de las consecuencias sociales de la crisis económica: trabajadores y familias que, ante ingresos que pierden capacidad de compra, recurren al crédito para sostener consumos esenciales y terminan atrapados por intereses, cuotas y refinanciaciones.
Para el Episcopado, la respuesta no puede limitarse a responsabilizar individualmente a quienes contrajeron las deudas. Colombo reclamó discutir reglas y mecanismos que contemplen la capacidad real de pago de los hogares y permitan evitar que el acceso inmediato al crédito se transforme en una nueva fuente de vulnerabilidad.
El mensaje llega en momentos en que la situación económica y social constituye uno de los principales desafíos para el Gobierno. La advertencia de la Iglesia vuelve a poner el foco sobre un problema que trasciende las estadísticas de inflación y actividad económica: el modo en que la crisis impacta directamente sobre los ingresos familiares y obliga a cada vez más personas a endeudarse para cubrir necesidades básicas.

