La era Scaloni: ocho años con un destino marcado por competir siempre entre los mejores
El ciclo de Lionel Scaloni al mando de la Selección Argentina no conoce otro destino que el de pelear siempre entre los cuatro mejores del torneo. Desde el 7 de septiembre de 2018, cuando asumió la máxima responsabilidad deportiva de su carrera, el oriundo de Pujato gestó con su filosofía, y junto a un cuerpo técnico ideal, uno de los procesos más firmes y gloriosos del equipo nacional. Dicha etapa ya cosechó cuatro títulos: Mundial 2022, Copas América 2021 y 2024 y Finalissima 2022.
Lo que comenzó como un proyecto de renovación en 2018 terminó transformándose en uno de los ciclos más exitosos de la historia del fútbol argentino. Competencia tras competencia, la Selección fue consolidando una identidad, un grupo humano y una mentalidad ganadora que hoy la mantienen entre las grandes potencias del mundo.
El primer desafío importante fue la Copa América 2019. En Brasil, un equipo todavía en construcción logró alcanzar las semifinales, donde cayó 2-0 frente al seleccionado local en un encuentro recordado por las polémicas decisiones arbitrales que perjudicaron a la Argentina.
Dos años después llegó el punto de inflexión. En la Copa América 2021, la Selección conquistó el título al vencer a Brasil en el estadio Maracaná, cortando una sequía de 28 años sin títulos y dando el primer gran paso de un ciclo destinado a hacer historia.
La consolidación definitiva llegó en 2022. Antes del Mundial, la Argentina goleó 3-0 a Italia para conquistar la Finalissima en Wembley y luego alcanzó la gloria máxima en Qatar, donde obtuvo la tercera Copa del Mundo de su historia con una campaña inolvidable.
La ambición no se detuvo. En 2024, la Albiceleste volvió a levantar la Copa América tras derrotar 1-0 a Colombia en una final muy pareja que se resolvió en el tiempo suplementario con un gol de Lautaro Martínez, confirmando su dominio continental.
En el Mundial 2026, la historia volvió a repetirse. Después de eliminar a Suiza en los cuartos de final, Argentina volvió a instalarse entre los cuatro mejores del planeta y estiró una racha que ningún otro ciclo de la Selección había conseguido sostener con semejante regularidad. Luego quedó también en la historia por derrotar 2-1 a Inglaterra en semifinales, con lemas inolvidables que quedarán en el inconsciente colectivo marcados a fuego. Cayó en la final ante España, consiguiendo estar nuevamente en la lucha por los máximos laureles.
Cinco grandes competencias. Cinco presencias consecutivas en semifinales. Dos Copas América, una Finalissima, dos Mundiales. Cifras que impactan a propios y extraños.
Bajo la conducción de Lionel Scaloni, competir dejó de ser el objetivo: en la Selección argentina, llegar a las semifinales se convirtió en una costumbre.

