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Ansiedad y estrés ¿Son lo mismo?

¿A qué llamamos estrés? La palabra estrés proviene del inglés “stress” que etimológicamente significa apretar, restringir, obligar por la fuerza. A principios del siglo XX se empieza a utilizar el término a partir de experimentos con animales. Se los exponía a excesos de ruidos, calor, frío y eso producía síntomas como úlceras, deterioro del sistema inmune, exceso de adrenalina, etc. Hoy se ha generalizado el uso de la palabra estrés a cualquier ámbito en el que haya una ruptura de la homeostasis, de lo que venía funcionando de una manera hasta cierto momento y luego se quiebra por algún elemento perturbador. La ansiedad sería una manifestación posible del estrés. La RAE define la ansiedad como un estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo.
¿Sirve clasificar? Se habla de estrés laboral, estudiantil, emocional, estrés postraumático, etc. De ansiedad social, generalizada, etc. En todos los casos, hay síntomas en el cuerpo que manifiestan este estado en las personas. Este es el concepto que se maneja en la vida cotidiana, sin embargo notemos que tales clasificaciones eluden algo esencial: lo singular de cada persona, la historia de cada uno, y lo inconsciente que sostiene los síntomas más allá de la intencionalidad del yo.
Algunas de sus manifestaciones actuales las encontramos en los trastornos del sueño en los chicos. No solo los adultos que vivimos corriendo podemos tener problemas para dormir. Adolescentes y niños también lo padecen. Expresiones tales como: “me cuesta mucho dormirme “, “me desvelo a la noche y no puedo dejar de pensar”, “duermo pero no descanso”, suelen estar asociadas a la cantidad de horas que pasan frente a las pantallas; muchas veces el estrés y la ansiedad producen trastornos en el sueño. Poder ubicar qué es aquello que desvela o despierta a cada uno es ya una orientación para el tratamiento del síntoma.
Por otro lado, en relación al uso de las redes, escuchamos cada vez más a los jóvenes hablar de “FOMO” (fear of missing out): “tengo fomo”, “me sentí fomo”. Esta palabra se usa para indicar que están sintiendo el miedo a perderse algo, de quedar afuera de eventos, de lo social, laboral, etc. Estar al tanto en todo momento de lo que el otro hace y postea, puede generar querer estar ahí o en todos lados a la vez. Eso produce inquietud, ansiedad y la necesidad de estar conectado al dispositivo de manera permanente. Muchas situaciones de la vida cotidiana se vivencian como “estresantes” debido a este fenómeno que impide la posibilidad de elegir, de estar en un solo lugar y de perder algo para dar lugar a lo que queremos. ¿Por qué cada uno queda enganchado a esta modalidad? Es lo que tratamos en un análisis.
¿Cómo entiende el psicoanálisis el estrés y la ansiedad?
Una mujer consulta por dificultades para quedar embarazada. Pero dice que sufre de estrés laboral. No tiene tiempo, no sé alimenta bien, y en su casa está lleno de objetos de su trabajo. No hay lugar para nada más. Repite la palabra estrés. La analista interpreta: ¿Es tres? ¿Cómo ser tres? En un momento en el que ella no incluía otra cosa, advierte que no había lugar para un hijo en esa vida. Las palabras tienen múltiples significados, se tratará de “no comprender” cuando un paciente dice que sufre de estrés, porque para esa persona puede tener una significación diferente, propia. Se trata de que, entre lo dicho y lo que se dice más allá del dicho, está lo inconsciente, hay una brecha. Por esa rendija escuchamos los analistas.

¿Qué tratamiento?
Es sabido que cada vez con mayor frecuencia se medican los síntomas del estrés y la ansiedad, no ponemos en duda su efectividad, inclusive en muchos casos es necesario. Sin embargo queremos destacar que este tratamiento resulta limitado si no se trata el aspecto subjetivo, aquello que solo se puede abordar con la palabra.
En esta ocasión queremos desearles ¡muy Felices Fiestas!, y que el año próximo nos siga encontrando en este espacio de lectura. Los invitamos a que nos envíen temas de su interés para seguir profundizando en las próximas publicaciones: orillaspsi@gmail.com

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