Conicet. Leer obras literarias incide en el rendimiento escolar
Un investigador del CONICET, José María Gil documentó experiencias donde la lectura de Borges, el Martín Fierro y otros libros “complejos”, junto a ciertas mediaciones pedagógicas, ayudaron a la comprensión textual. Los resultados fueron publicados en revistas de Reino Unido y Estados Unidos.
Frente a la creencia generalizada de que los estudiantes de todos los niveles educativos enfrentan actualmente y cada vez más, desafíos significativos en torno a la comprensión lectora, el investigador del CONICET en el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS, CONICET-UNMdP) y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) José María Gil asegura que una forma accesible de revertirlo es a través de la lectura de textos literarios y del despliegue de una serie de estrategias pedagógicas para guiar su lectura. “Después de documentar diversas experiencias en el aula, puedo sugerir que el uso de textos literarios de alta complejidad, trabajados a través de estrategias de mediación de los docentes, favorece la comprensión lectora y la producción de resúmenes en alumnos de primaria y secundaria”, señala Gil, que acaba de publicar dos artículos al respecto en revistas académicas internacionales del Reino Unido y Estados Unidos –Cambridge Journal of Education y Journal of Latinos and Education.
El problema de que a los estudiantes les resulta dificultoso comprender un texto se manifiesta, según Gil, “de manera muy concreta cuando los docentes les piden a los estudiantes, tanto de primaria como de secundaria, que escriban un resumen de una obra con sus propias palabras. Los estudiantes se encuentran con dificultades no solo para identificar la información fundamental, sino también para producir textos orales o escritos que den cuenta de esa información de manera autónoma”, señala el científico.Para revertir esta condición se requiere, según Gil,que los docentes desplieguen ciertas estrategias puntuales, como la lectura en voz alta y lo que él llama, en sus papers, el “andamiaje multimodal”.
“Según nuestros estudios, el problema de comprensión no es una limitación insalvable, sino una señal de que falta un acompañamiento más activo”, asegura el científico, que documentó experiencias en las que se leyó, en el aula, cuentos de Jorge Luis Borges y el Martín Fierro. “Vimos cómo la lectura en voz alta, por ejemplo, funciona como un ´andamio´: el docente va desarmando la complejidad del texto junto a los alumnos, lo que les permite acceder a significados que por sí solos muy probablemente no llegarían a comprender”, afirma el científico. En tal sentido, el investigador destaca que “desde el enfoque de nuestros estudios, el acceso a la literatura canónica se analiza como una dimensión relevante de la equidad educativa, en la medida en que cuestiona la idea de que los alumnos de sectores populares no pueden enfrentarse a textos complejos. En realidad, vemos que enseñar no implica eliminar la dificultad del texto, sino crear las condiciones pedagógicas para que los estudiantes puedan atravesarla”.
Combatiendo el “miedo a Borges”
Enel primer estudio, realizado junto al docente Jonás Ezequiel Bergonzi Martínez y publicado por la Universidad de Cambridge, Gil documentó una experiencia didáctica orientada a acercar el cuento “Tema del traidor y del héroe”, de Jorge Luis Borges, a estudiantes adolescentes de escuelas públicas y privadas de Mar del Plata. El cuento, uno de los más breves escritos por el autor argentino, trata sobre un narrador que investiga el misterio de un héroe nacional irlandés, llamado Fergus Kilpatrick, y descubre una conspiración para convertir su ejecución en un acto heroico que impulsa una rebelión.
La elección de un cuento de Borges no fue casual: “Existe, en general, lo que podría llamarse ´el miedo a Borges´”, explica Gil. “Es un miedo que atraviesa todos los niveles, basado en que docentes e investigadores comparten la idea de que Borges es muy difícil cuando no ´imposible´ para las aulas del colegio secundario y aun para ´lectores del promedio´”.
En el paper se compara la comprensión entre un grupo de estudiantes que leyeron el cuento sin apoyo previo, y otros que en el que previo a la lectura del cuento, vieron un episodio de Los Simpson, llamado “Lisa la iconoclasta”, cuya estructura narrativa coincide con la del cuento de Borges. En el primer grupo, la tasa de comprensión global fue relativamente baja, de menos del veinte por ciento;mientras en el segundo grupo, alcanzaron niveles significativamente más altos de comprensión global, con tasas de aprobación cercanas al 80 por ciento según el estudio.
“Lo que advertimos es que los alumnos que vieron el capítulo de Los Simpson lograron apropiarse de la lógica narrativa (el héroe que es traidor), y cuando llegaron al cuento de Borges, el miedo se había desvanecido porque el estudiante sentía que ya tenía una clave para entrar en la historia. Luego, por medio de la lectura en voz alta y comentada del cuento, el docente actuó como una fuerza de vanguardia contra la frustración. Al leer y comentar en voz alta, se explicaron por ejemplo los adjetivos ´descolocados´ o las referencias densas, y eso permitió que el alumno disfrute de la historia y aun de la estética del texto sin quedar empantanado en la dificultad”, explica Gil.
“Este estudio no revela de ningún modo falta de capacidad en los alumnos, sino que confirma que la dificultad técnica del texto, sin mediación, refuerza el miedo y valida el prejuicio del alumno de que Borges (o la literatura en general) no es para ellos. Pero la investigación también muestra que el miedo y la dificultad no se combaten simplificando el texto, sino democratizando el acceso a través del andamiaje”, advierte el investigador. “Es decir que el ´miedo a Borges´ se rebate bajando al autor de un supuesto pedestal”, asegura Gil.
La literatura como “cancha de entrenamiento”
En el segundo trabajo, publicado en diciembre pasado en el Journal of Latinos and Education, el investigador se centró en una intervención pedagógica desarrollada en una escuela primaria pública ubicada en un contexto de vulnerabilidad social. La propuesta consistió en una lectura en voz alta y comentada de fragmentos del Martín Fierro, sostenida a lo largo de varios meses y acompañada por actividades de reformulación oral y escrita.Los resultados arrojaron resultados contundentes: alrededor del 83 por ciento de los estudiantes logró identificar los núcleos narrativos principales y producir resúmenes coherentes. “Las evaluaciones –agrega Gil- también mostraron mejoras en la capacidad de jerarquizar información y reorganizar el contenido, habilidades consideradas centrales para la comprensión profunda y que pueden ser transferibles a otros tipos de textos escolares”.
El científico subraya que “al dominar la literatura compleja, se vio cómo los estudiantes desarrollan una competencia comunicativa que les permite abordar con éxito textos académicos o científicos donde predomina la precisión referencial”, advierte Gil. “En definitiva, estos estudios nos muestran que la literatura no sólo es valiosa en sí misma sino que también puede ser una cancha de entrenamiento para la comprensión lectora general. Y que la dificultad inherente a los textos literarios no constituye un obstáculo, sino una condición de posibilidad para el aprendizaje profundo. La clave no está en simplificar los textos, sino en diseñar mediaciones didácticas adecuadas, como la lectura en voz alta y comentada y el uso de tareas preparatorias que funcionen como andamiajes cognitivos. Estas estrategias reducen el ´miedo a no entender´ y favorecen una experiencia de lectura acompañada, que habilita tanto la comprensión como el disfrute”, dice el científico.
Desde la perspectiva de los estudios de Gil, la literatura “tiene un valor central en el desarrollo de la competencia lectora porque expone a los estudiantes a la polisemia, la ambigüedad y la complejidad conceptual, rasgos que difícilmente se encuentren en textos escolares simplificados”. Y destaca además, que “el dominio de este tipo de discursos no solo fortalece habilidades transferibles a otros ámbitos, como la lectura de textos académicos y científicos, en los que predomina la función referencial-informativa del lenguaje, sino que además, permite recuperar el carácter estético y placentero de la lectura. La lectura en voz alta y comentada permite que la lectura deje de ser una obligación individual para convertirse en una experiencia compartida. En este sentido, la literatura no solo contribuye al desarrollo de la competencia lectora, sino que también favorece la formación de lectores capaces de disfrutar, interpretar críticamente y resignificar los textos, incluso aquellos considerados tradicionalmente ´difíciles´”, concluye el científico.

