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El lado oscuro de las bebidas energizantes

Las bebidas energéticas, populares entre adolescentes y jóvenes adultos por su promesa de incrementar el rendimiento físico y mental, vuelven a estar en el centro de la polémica. Un nuevo estudio internacional advierte sobre los múltiples efectos adversos que puede generar su consumo excesivo y, en algunos casos, incluso letal.

Según la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), estas bebidas son “una clase de productos en forma líquida que generalmente contienen cafeína, con o sin otros ingredientes añadidos”. Se comercializan con mensajes que exaltan su capacidad para mejorar la agudeza mental, la concentración y el rendimiento físico, lo que las convierte en un producto atractivo, especialmente para adolescentes que buscan mantenerse despiertos durante el estudio, aumentar su capacidad de atención o mejorar su rendimiento deportivo.

Sin embargo, los efectos estimulantes que ofrecen —como un aumento del estado de alerta, la atención y los niveles de energía— no están exentos de riesgos. Diversas investigaciones señalan que estas bebidas también elevan la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respiración, lo que puede desencadenar efectos indeseados y potencialmente peligrosos, sobre todo cuando se consumen en exceso o se combinan con otras sustancias como el alcohol.

En las últimas décadas, los servicios de emergencia han reportado un aumento en el número de consultas vinculadas al consumo de estas bebidas, especialmente entre los más jóvenes. Los efectos reportados incluyen ansiedad, trastornos gastrointestinales, deshidratación, nerviosismo y taquicardia. Pero también se han documentado consecuencias más graves como rabdomiólisis (una afección muscular grave), lesión renal aguda, fibrilación ventricular, convulsiones, manía aguda, accidente cerebrovascular e incluso la muerte.

En este contexto, un grupo de investigadores italianos realizó una amplia revisión sistemática para evaluar el impacto de estas bebidas en la salud. El equipo analizó 96 artículos publicados entre 2009 y 2023 que documentaban casos clínicos relacionados con efectos adversos tras el consumo de bebidas energéticas. En total, se recopilaron datos de 86 pacientes con cuadros clínicos atribuibles a este tipo de productos.

Los artículos fueron clasificados según el sistema orgánico afectado: efectos cardíacos (35 casos), gastrointestinales (12), neurológicos (18), renales (7), ginecológicos (2), autoinmunes y cutáneos (2). El hallazgo más alarmante: se registraron al menos tres casos de muerte.

A pesar de que muchas de estas bebidas están disponibles libremente en supermercados, kioscos y máquinas expendedoras, su contenido de cafeína puede superar con creces el de una taza de café. Algunas también contienen otras sustancias estimulantes como guaraná, taurina, ginseng o L-carnitina, cuya combinación puede potenciar sus efectos excitantes en el organismo.

Los expertos insisten en la necesidad de campañas de concientización dirigidas a adolescentes, padres y educadores, así como de una mayor regulación en la venta y el etiquetado de estos productos. Mientras tanto, médicos y especialistas recomiendan evitar el consumo frecuente de bebidas energéticas, especialmente entre menores de edad y personas con antecedentes cardíacos o neurológicos.

En un mercado que continúa creciendo a nivel global, el desafío está en equilibrar el acceso y la información. Como recuerda el informe, el impulso momentáneo de energía puede tener un costo muy alto para la salud.

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