ActualidadEconomía

La baja del consumo golpea en supermercados

El consumo masivo comenzó 2026 con números en rojo y la tendencia negativa se profundizó en febrero. De acuerdo con datos de la consultora Scentia, las ventas del sector registraron una caída interanual de 3,4%, al tiempo que frente a enero se observó un retroceso aún más marcado, de 6,3%. El deterioro también quedó reflejado en el acumulado del primer bimestre, que cerró con una contracción de 2,1% y confirmó un arranque de año complicado para el sector, con bajas extendidas en casi todos los canales de comercialización.

El análisis por formato de venta mostró con claridad un cambio de hábitos sostenido: los canales físicos continúan perdiendo terreno frente al comercio digital. En ese marco, los supermercados encabezaron las bajas con una caída de 5,9% interanual, ubicándose como el canal más golpeado de febrero. También se observaron retrocesos en autoservicios independientes, con una merma de 3,8%, y en mayoristas, que cayeron 3,6% respecto del mismo mes de 2025.

Las farmacias tampoco escaparon al escenario contractivo y marcaron una baja de 2,9%, mientras que el canal K+T —almacenes y kioscos— retrocedió 1,9%, un dato significativo si se tiene en cuenta que había mostrado resultados positivos en períodos previos.

En contraposición, el e-commerce fue el único segmento que logró crecer. Durante febrero, las ventas online aumentaron 26,5% interanual, consolidando una brecha cada vez mayor respecto de los formatos tradicionales y reafirmando su papel como el canal de mayor expansión dentro del consumo masivo.

Por categorías, el panorama también fue heterogéneo, aunque con una señal contundente: en el agregado de self service, que incluye supermercados y autoservicios, todas las canastas mostraron caídas. Entre los rubros más afectados se destacaron bebidas sin alcohol, con una baja de 12,3%; impulsivos, con un retroceso de 10,3%; perecederos, con 7,5%; bebidas con alcohol, con 7,4%; e higiene y cosmética, con una merma de 7%.

Más atrás aparecieron desayuno y merienda, con una caída de 3,7%; limpieza del hogar y ropa, con 3,2%; y alimentación, con 2,6%. El comportamiento de estas categorías confirma que la retracción del consumo no se limita a un solo segmento, sino que atraviesa de manera transversal gran parte de la canasta básica y de los productos de compra cotidiana.

La dinámica inflacionaria siguió siendo un factor determinante en las decisiones de compra. La pérdida de poder adquisitivo continuó condicionando el volumen vendido, especialmente en los canales de cercanía, donde el consumidor ajusta con mayor rapidez ante la suba de precios y la caída del ingreso real.

En ese contexto, la comparación con el Índice de Precios al Consumidor aportó un dato relevante: mientras la inflación interanual medida por el INDEC fue de 31%, los precios del consumo masivo aumentaron 19,4%. Esa diferencia muestra un ritmo de ajuste menor dentro del sector, aunque no alcanza para revertir el cuadro de debilidad en las ventas.

El cierre de febrero consolidó así una tendencia que ya venía perfilándose desde comienzos de año: el mercado exhibe una brecha cada vez más marcada entre el crecimiento del canal digital y la caída de los formatos físicos. Supermercados, mayoristas, autoservicios y farmacias muestran una pérdida de dinamismo generalizada, mientras el comercio electrónico continúa expandiéndose y ganando participación dentro del consumo masivo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *