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La CGT anunció un paro general contra la reforma laboral

El movimiento obrero lanzó una demostración de fuerza ante el inminente tratamiento en la Cámara de Diputados del proyecto de reforma laboral que ya obtuvo media sanción. Tras una reunión virtual del Consejo Directivo, la central obrera decidió convocar a un paro general —sin movilización oficial— para el día en que se trate la norma en la Cámara baja, medida que cuenta ya con adhesiones clave del transporte y con el respaldo de otras centrales y frentes sindicales.

La reunión plenaria del Consejo Directivo de la CGT se realizó ayer de forma virtual y terminó con la resolución de llamar a una huelga nacional para la jornada de debate parlamentario. Fue Jorge Sola, uno de los co-secretarios, quien presentó la propuesta de un paro sin movilización; la iniciativa fue secundada por Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, los demás integrantes del secretariado, y sometida a un debate de más de dos horas entre los más de 40 dirigentes que participaron.

La mesa chica de la conducción privilegió “hacer sentir la parálisis” por sobre una acción callejera, apelando a la eficacia del cese de actividades como herramienta de presión. Sin embargo, en el cónclave también hubo voces que defendieron convocar además a una movilización masiva a la Plaza de los Dos Congresos, posición que ya parece estar en camino por la convocatoria de otros espacios sindicales.

El llamado de la CGT cuenta con la adhesión de la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT), un respaldo considerado central para garantizar la efectividad del paro. En su comunicado, UGATT reprochó la “prepotencia” del Gobierno y subrayó que la medida busca expresar solidaridad con jubilados, pensionados y trabajadores, formales e informales, más allá de filiaciones sindicales. Además, solicitó a la CGT la convocatoria a una marcha nacional que reúna a distintos sectores sociales el día del tratamiento parlamentario.

A la par de la CGT y UGATT, organizaciones como el Frente Sindical de Unidad (FreSu), las dos CTA y el Plenario del Sindicalismo Combativo —incluido el Frente de Lucha Piquetero— llaman a acompañar el paro con movilización, lo que augura una jornada dividida entre el cese de tareas y la presencia masiva en la calle.

Voces sindicales

Rodolfo Aguiar, secretario general de la ATE, sostuvo en diversos medios que “con paros domingueros no vamos a frenar la reforma laboral ni el programa de ajuste brutal de Javier Milei”. Aguiar reafirmó que la indignación social crece y que el paro debería incluir movilización, sin descartar piquetes y protestas regionales como parte de una estrategia más amplia.

En la CTA, su secretario general, Hugo Yasky, definió la iniciativa legislativa como “una ley diseñada para favorecer a las grandes corporaciones” y advirtió que su aprobación consolidaría “un esquema social regresivo, basado en la flexibilización y la precarización laboral”. Yasky destacó además que incluso entidades vinculadas a las pymes se oponen a la reforma.

Desde las filas de los trabajadores del subte, el metrodelegado Claudio Dellecarbonara valoró la convocatoria: “Es lo que veníamos exigiendo desde hace tiempo a las conducciones sindicales. Debemos poner toda la fuerza de nuestra clase, que mueve los resortes de la economía, al servicio de una pelea clave para el presente y futuro de los trabajadores”. Dellecarbonara insistió en que la ley “no debe aprobarse”.

Estrategia y escenario político

La decisión de confluir en un paro con modalidades distintas —cese sin movilización desde la CGT y movilizaciones desde otras centrales— expresa la complejidad de la escena sindical: por un lado, la conducción cegetista busca maximizar el impacto económico de la medida; por otro, las bases y sectores más combativos insisten en la visibilidad callejera como forma de presión política. La conducción anunció que ofrecerá más detalles en una conferencia de prensa el miércoles a las 11 en su sede de Azopardo.

El enfrentamiento se da en el marco del gobierno de Javier Milei, cuya estrategia de reforma laboral y ajuste ha profundizado el conflicto entre las organizaciones de trabajadores y el Ejecutivo. Las centrales sindicales subrayan que el paro y la movilización son una muestra de fuerza necesaria, pero advierten que esas medidas no alcanzan por sí solas para resolver los problemas estructurales: llaman a consolidar la unidad de acción y a pensar estrategias permanentes para confrontar a los grupos concentrados que, según apuntan, promueven las reformas.

La semana en que la Cámara de Diputados debatirá la reforma laboral quedó marcada por una inédita convergencia: paro general convocado por la CGT con adhesión del transporte y movilizaciones anunciadas por otras centrales. Más allá del resultado legislativo, el movimiento obrero dejó claro que está dispuesto a una respuesta sostenida y diversa —económica y callejera— para intentar frenar lo que definen como un retroceso en derechos laborales y sociales.

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