Las centrales obreras definen la respuesta a la reforma laboral
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) convocó para hoy a un nuevo encuentro en su sede de la calle Alsina, en la Ciudad de Buenos Aires, en el que distintas organizaciones sindicales discutirán las medidas a tomar frente al proyecto de “modernización laboral” impulsado por el Gobierno. La reunión, que presidirá el secretario general de la UOM, Abel Furlán, reunirá a gremios como Luz y Fuerza; Aceiteros; Personal Aeronáutico (APA); Pilotos (APLA); Federación Obrera Ceramista (FOCRA); Trabajadores Viales; Mineros; Gráficos, y otras centrales.
El debate llega en un contexto de fuerte tensión: los sindicatos que participaron de la primera reunión —la semana pasada— declararon “estado de alerta y unidad” y programaron un segundo cónclave para definir líneas de acción concretas ante la presentación del proyecto que el Ejecutivo busca que trate el Congreso en las sesiones extraordinarias convocadas para febrero. El Gobierno viene colocando a la reforma laboral como uno de los temas centrales a tratar en esas sesiones.
Entre las alternativas sobre la mesa figura la adhesión a un paro nacional impulsado por ATE y gremios aliados —convocado recientemente— para la jornada en que el Senado trate el proyecto, previsto para la primera quincena de febrero según algunos cronogramas parlamentarios. También se baraja un “plan de lucha” escalonado que incluya huelgas y grandes movilizaciones, además de cortes y acciones de visibilización en el espacio público.
Daniel Yofra, secretario del sindicato de Aceiteros, aportó un hilo histórico y un diagnóstico contundente sobre la estrategia sindical: “En 1887, los Mártires de Chicago fueron ejecutados por reclamar ‘ocho horas para trabajar, ocho horas para descansar y ocho horas para el ocio’ (…) Un siglo después de esos crímenes, nosotros hacíamos todas las horas extras que podíamos y trabajábamos doce o catorce horas por día: vivíamos adentro de la planta para poder sobrevivir afuera”. Yofra expresó que, ante la actual administración, la respuesta debe ser contundente: “No hay otra, con este gobierno… nosotros haríamos una huelga por tiempo indeterminado”.
Según su relato, la primera reunión convocada por la UOM ya dejó una coincidencia entre los presentes: la huelga como herramienta posible. “El factor común de todas las propuestas que hubo fue ir a la huelga. Hacer paro y movilización, incluso antes de que se discuta la ley”, afirmó. Y agregó que en el encuentro de hoy —el segundo— “ya va a haber más definiciones”.
Campaña de difusión y acción en la calle
Paralelamente a las deliberaciones entre dirigencias, la secretaría de Géneros de la CGT y organizaciones gremiales iniciaron una campaña de denuncia en estaciones de tren y plazas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En Constitución, Once y otros puntos céntricos se repartieron volantes y se mantuvieron diálogos con trabajadores y pasajeras/os sobre el impacto que, sostienen, tendría la reforma en términos de precarización. Carla Gaudensi, integrante de la Comisión Directiva de la CGT y dirigente de SiPreBA, resumió la consigna: “Hay que construir fuerza y resistir a este modelo de entrega”.
Entre las organizaciones que participaron de la campaña estuvieron UTEDYC, Uocra, Obras Sanitarias, SUTERH, Luz y Fuerza, UEJN (judiciales), La Bancaria, STIA (alimentación), SUTEP y Maestranza, entre otras. Desde SiPreBA advirtieron que el proyecto implicaría “más precarización laboral y no mejorará ninguno de los problemas que enfrentan las y los trabajadores”.
Unidad y estrategia: más allá del paro
El debate entre centrales y sindicatos no se limita a la herramienta inmediata (paros o cortes): también incluye la discusión sobre cómo proseguir después de una eventual jornada de paro nacional. “El paro nacional como un momento de nuestra conciencia es fundamental, porque implica la unidad de toda la clase contra todos los patrones. Ahora bien, este punto de partida nos tiene que llevar a discutir qué hacemos luego del paro”, resume el marco de reflexión que circula en varios de los asistentes. Las preguntas abiertas son varias: cómo articular un calendario de huelgas que tenga impacto real, qué margen de coordinación existe entre CGT y CTA, y de qué modo incorporar a sectores estatales y organizaciones sociales.
El proyecto de “modernización laboral” forma parte de la agenda que el Ejecutivo pretende debatir en las sesiones extraordinarias convocadas para febrero; fuentes periodísticas indican que el Gobierno busca acelerar el tratamiento en el Senado en la primera quincena de ese mes. El paquete de reformas, presentado por el Gobierno de Javier Milei, genera rechazo amplio entre centrales obreras y buena parte del sindicalismo organizado.
Hoy se esperan definiciones más claras desde la UOM y los gremios convocados: si la reunión concluye con la convocatoria formal a un paro conjunto o con la adhesión a la jornada estatal ya anunciada, el conflicto escalará rápidamente hacia medidas masivas. Mientras tanto, la campaña en la calle continuará durante la semana en distintos puntos de la ciudad, con la intención de ampliar el debate entre trabajadores y sumar adhesiones.
La cercanía del tratamiento parlamentario tensiona los tiempos: la única certeza por ahora es que la centralidad del movimiento obrero ha vuelto a colocarse en la agenda política y social, y que las decisiones que tomen las direcciones sindicales en estos días definirán el tono y la intensidad de las protestas venideras.

