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Los incendios en Chubut están fuera de control

Los incendios forestales que afectan al Parque Nacional Los Alerces y a localidades cordilleranas de Chubut mantienen una situación crítica: las llamas, impulsadas por altas temperaturas, baja humedad y vientos, ya consumieron —según reportes oficiales— más de 45.000 hectáreas y siguen activas en varios frentes.

Los principales focos se concentran en Puerto Patriada y Villa Lago Rivadavia, con reactivaciones en sectores como Marchand, Simón y Piedras Bayas, y con localidades cercanas —como Cholila— en alerta permanente ante eventuales avances del fuego.

Algo anormal es que durante tanto tiempo tengamos en la Patagonia tantas semanas de temperaturas tan altas”, advirtió Rubén Oliva, presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios de Chubut, quien describió la magnitud del operativo y la dificultad para contener los frentes. En varias coberturas radiales y notas, Oliva resumió la crudeza del panorama con frases que se replicaron en medios locales.

Estado del operativo
En el sector de Puerto Patriada, el Servicio Provincial de Manejo del Fuego informó que el frente está contenido en un 85 %, aunque el foco permanece activo en el área del arroyo El Blanco; allí, las llamas afectaron ya más de 21.700 hectáreas y trabajan al menos 141 personas en tareas de enfriamiento, construcción de cortafuegos y refuerzo de líneas con maquinaria pesada y equipos manuales. Los medios aéreos operan según la demanda del terreno.

En Villa Lago Rivadavia las reactivaciones obligaron a redoblar el despliegue: brigadistas y maquinaria pesada reforzaron líneas defensivas mientras bomberos voluntarios mantuvieron guardias nocturnas para resguardar a la población. Vecinos autoorganizados también participan en tareas de apoyo y bloqueo de focos menores.

Aunque las causas de cada foco están en investigación por las autoridades competentes, en el terreno circulan denuncias que atribuyen varios incendios a intencionalidad vinculada a intereses económicos. Organizaciones locales, vecinos y algunas fuerzas políticas sostienen que no se trata únicamente de una “catástrofe natural”, sino que existen responsables que buscan avanzar sobre tierras y recursos. Estas acusaciones, por su severidad, todavía esperan el resultado de peritajes e investigaciones judiciales.

La discusión sobre prevención y recursos también cobró fuerza en el plano institucional: gobernadores y legisladores de las provincias afectadas exigieron al gobierno nacional que autorice el debate parlamentario para declarar la emergencia ígnea y disponer fondos y equipamiento extraordinario ante la magnitud del desastre. Al mismo tiempo, sectores opositores criticaron la respuesta del Poder Ejecutivo y reclamaron mayor coordinación y recursos.

Qué falta y qué piden las comunidades
Quienes combaten el fuego insisten en dos demandas recurrentes: más recursos (personal, medios aéreos, maquinaria) y una política sostenida de prevención y manejo del fuego a largo plazo. Vecinos y organizaciones ambientales reclaman, además, transparencia en las investigaciones sobre el origen de los incendios y medidas que protejan el bosque nativo y las comunidades rurales golpeadas por las evacuaciones y las pérdidas de infraestructura.

Mientras tanto, bomberos, brigadistas y vecinos continúan las tareas en condiciones extremas: la prioridad en el terreno sigue siendo rescatar y proteger vidas, contener los frentes accesibles y evitar nuevas reactivaciones hasta que cambien las condiciones climáticas.

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