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Tras el paro general, la reforma laboral vuelve al Senado

En una sesión exprés y rodeada de protestas en las calles, la Cámara de Diputados aprobó anoche el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno, en una votación que el oficialismo celebró como un paso clave hacia la llamada “modernización” y que la oposición y los sindicatos describen como un recorte histórico de derechos. La iniciativa prosperó por 135 votos a favor, 115 en contra y 0 abstenciones y ahora vuelve al Senado tras la eliminación de un artículo polémico sobre licencias médicas.

El debate se desarrolló en paralelo al paro general convocado por la central obrera CGT y otras organizaciones gremiales, que detuvieron buena parte del transporte y marcaron las calles con movilizaciones masivas. Las centrales sindicales denunciaron una represión desproporcionada por parte de las fuerzas federales en las inmediaciones del Congreso, mientras que el Gobierno defendió la actuación policial y la necesidad de concluir el tratamiento legislativo.

Quórum y estrategia: gobernadores y diputados “acompañantes”
La sesión pudo abrirse gracias al apoyo logístico y político de varios gobernadores, que —según el registro oficial y las crónicas del día— hicieron ingresar a sus bancas a legisladores provinciales para garantizar el quórum. Entre los mandatarios que facilitaron la presencia de sus diputados se mencionaron a Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz y a otros gobernadores que enviaron representantes para asegurar la apertura del debate. Esa maniobra, explican fuentes en el recinto, fue decisiva para que la sesión no se cayera pese a la táctica de la oposición de intentar devolver el proyecto a comisión.

El presidente de la Cámara, Martín Menem, acotó los tiempos de exposición y aplicó el reglamento de modo que la sesión avanzara con velocidad. Unión por la Patria intentó —en un momento— frenar el tratamiento con una moción para que el proyecto volviera a Comisión; la maniobra no prosperó y la votación en general se concretó en horas de la noche. La tensión se trasladó al recinto: cruces, gritos y acusaciones de “traición” a diputados peronistas que habrían colaborado en el quórum.

Qué cambió y qué quedó fuera: artículo 44 (licencias) y el FAL
Durante el trámite se retiró del texto un artículo que proponía reducir la percepción salarial en licencias médicas —la polémica “reducción al 50% o 75%” según estados—, una modificación que obligará al proyecto a regresar al Senado para su ratificación o insistencia. Ese retiro fue atribuible, en parte, a la presión social y al rechazo de bloques aliados.

En tanto, el capítulo que crea el denominado Fondo de Asistencia Laboral (FAL) logró mantenerse en el texto en la votación en particular: según el registro parlamentario ese apartado obtuvo 130 votos a favor, 117 en contra y 3 abstenciones. Para sus críticos, el FAL constituye un mecanismo que podría trasladar el costo de indemnizaciones y despidos hacia fondos públicos o de seguridad social, una objeción que fue repetida por dirigentes gremiales y legisladores opositores.

Reacciones en el recinto y en la calle
En el Congreso, voces del oficialismo defendieron la reforma como una herramienta para “generar empleo y atraer inversiones”; desde la oposición y el movimiento obrero se alzaron advertencias contrarias: que la norma reduce indemnizaciones, amplía la jornada laboral, limita el derecho de huelga, facilita la precarización (por ejemplo, al considerar a trabajadores de plataformas como “prestadores independientes”) y deroga normativas sectoriales y la Ley de Teletrabajo. Diputados y dirigentes sindicales anticiparon recursos judiciales y una profundización del plan de lucha.

La jornada de paro fue calificada por la conducción sindical como de “alto acatamiento” —con cifras oficiales de adhesión que los propios gremios cuantificaron en más del 90% en diversos sectores— y las centrales anunciaron que la pelea legislativa continuará en la calle y en los tribunales. El ambiente en el Congreso, al cierre de la votación, era de expectativa sobre el camino a seguir: el proyecto volverá al Senado y el conflicto social promete mantenerse activo.

Próximos pasos y horizonte institucional
Con la reforma aprobada en general en Diputados, el Ejecutivo obtuvo un triunfo político que, sin embargo, llega con un alto costo de legitimidad: amplia movilización social, denuncias por irregularidades en el tratamiento y la certeza de que varios artículos serán objeto de desafío judicial. El Senado deberá ahora decidir si ratifica el texto modificado o insiste con la versión original; mientras tanto, la oposición y los sindicatos advierten que no renunciarán a las medidas de fuerza ni a la vía judicial para intentar frenar la entrada en vigencia de los cambios.

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