Corre riesgo de desaparecer el Instituto Balseiro
Profesores e investigadores del Instituto Balseiro alertaron —mediante una carta dirigida a la Asociación Física Argentina— que la pérdida acelerada de personal altamente calificado y el “creciente deterioro salarial” están poniendo en serio riesgo la continuidad de la histórica casa de estudios y formación técnica ubicada en Bariloche. Los firmantes advierten que, si no se revierten las tendencias actuales, la institución que durante siete décadas formó físicos e ingenieros podría ver comprometida su capacidad para sostener la docencia y la investigación.
El reclamo fue firmado por miembros del Colegio de Profesores Permanentes del Instituto y difundido públicamente a principios de este mes con el objetivo de visibilizar “las serias dificultades que están afectando la reconocida capacidad” del instituto. Según el texto, la combinación entre bajos salarios para el personal científico (tanto en la CNEA como en el CONICET) y la emigración de investigadores hacia el exterior o hacia proyectos con mejores condiciones está fracturando el mecanismo de recambio docente que históricamente sostuvo al Balseiro.
Un sistema de formación que se resquebraja
El Instituto Balseiro —fundado en abril de 1955 a partir de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo— dicta actualmente carreras de grado en Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones, y ofrece una nutrida oferta de posgrados y doctorados. En la carta, los docentes describen el circuito habitual de renovación del plantel docente: cada año se forman decenas de egresados de grado y posgrado que, en buena medida, ocupan cargos de ayudantía o JTP y permiten la sustitución natural de quienes completan su ciclo. Ese circuito, sostienen, dejó de operar con normalidad.
El Colegio de Profesores destaca que la salida sostenida de investigadores y tecnólogos —muchos vinculados al Centro Atómico Bariloche (CAB) y con cargos principales en la CNEA, el CONICET o la UNCUYO— está afectando líneas de enseñanza y de investigación estratégicas: medicina nuclear, reactores, neutrónica, materiales, seguridad radiológica y tecnologías avanzadas, entre otras áreas clave. La carta especifica que, al graduarse, entre 15 y 20 personas por año dejan el instituto por razones laborales o vocacionales y que esa pérdida ya no se compensa con la incorporación de nuevos posgraduados.
Los docentes señalan que, de no revertirse la tendencia, la calidad de la enseñanza se verá disminuida e incluso podría peligrar la continuidad de actividades regulares: “Se va perdiendo hasta la capacidad de dictar cursos básicos”, alertan. Además, advierten que la degradación del sistema formador impactará directamente en la capacidad del país para abastecer de recursos humanos a la CNEA y a otras estructuras científicas, un daño cuya recuperación, recuerdan, insume décadas.
La emergencia en el Balseiro se inscribe en un contexto más amplio de denuncias sobre pérdida de capacidades en el sistema científico-tecnológico argentino, y ha sido interpretada por diversos medios y actores como una consecuencia del ajuste y la degradación de condiciones laborales en organismos públicos durante 2024-2025. Informes y coberturas previas muestran que la “fuga de cerebros” y la caída en el salario relativo de investigadores eran ya una preocupación vigente, que ahora se habría profundizado, según coinciden varias notas periodísticas y comunicados.
La carta añade una paradoja preocupante: muchos de los profesionales que abandonan el CAB terminan integrándose a empresas y proyectos promovidos por el propio Gobierno Nacional, con frecuencia sin que exista un contrapeso de apoyo institucional al Balseiro. Ese corrimiento, sostienen los docentes, socava la articulación histórica entre el Instituto, la CNEA y el entramado productivo y científico nacional.
Qué piden los docentes
Entre las demandas implícitas en la carta se destaca la recomposición salarial del personal científico y la adopción de políticas que permitan recuperar la trayectoria de formación y la retención de recursos humanos calificados. Los profesores llaman a la comunidad académica, a las asociaciones científicas y a la opinión pública a tomar nota de la gravedad de la situación antes de que la “desaparición” del Balseiro deje secuelas irreversibles para proyectos críticos de salud, energía y tecnología.
La difusión del documento ya generó cobertura en medios nacionales y locales que subrayaron la magnitud del problema y la historicidad del Instituto como pilar de la formación científica argentina. A partir de ahora, la discusión pública y la definición de medidas concretas —tanto por parte de organismos gubernamentales como de universidades y organismos científicos— serán determinantes para evitar la materialización del riesgo planteado por el propio cuerpo docente.

