Axel Kicillof abrió las sesiones con un llamado a la unidad nacional
El gobernador Axel Kicillof inauguró este lunes la 154ª sesión de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires y pronunció un extenso discurso en el que mezcló un homenaje por los 50 años del último golpe cívico-militar, un repaso de gestión provincial y una fuerte crítica al plan económico del Gobierno nacional. La vicegobernadora Verónica Magario, legisladores nacionales y provinciales, representantes de la justicia y referentes sindicales estuvieron en el recinto; afuera, miles de afiliados y organizaciones se concentraron para acompañar al mandatario.
Kicillof abrió su intervención recordando que este año se cumplen cinco décadas del golpe de 1976 y dedicó palabras de reconocimiento a las Madres de Plaza de Mayo y a las Abuelas de Plaza de Mayo por su “lucha y coraje” para mantener viva la memoria. Definió al golpe como “no sólo una tragedia represiva, sino también un proyecto económico” y vinculó esa experiencia histórica con lo que, dijo, es hoy “un proyecto de derecha extrema” que disciplina la sociedad y debilita la producción nacional.

El eje central del discurso fue la crítica económica. Kicillof describió un panorama “alarmante” y aportó cifras para ilustrarlo: afirmó que “casi todos los sectores productivos se desplomaron” —citó una caída de la industria del 10%, de la construcción del 26% y del comercio del 6%—, que en la última temporada hubo un millón menos de turistas en destinos bonaerenses y que el consumo cayó 35%. Señaló además que desde la asunción del presidente Javier Milei se habrían cerrado cerca de 30 empresas por día y que, en total, ya son miles las firmas que dejaron de operar, con un fuerte impacto en el empleo formal y un traslado importante hacia la informalidad.
Además de responsabilizar al Gobierno nacional por “un rumbo que es un fracaso”, Kicillof denunció la “asfixia financiera” que, dijo, sufre la provincia: atribuyó a la Casa Rosada retenciones y recortes de transferencias por montos que, según el gobernador, equivalen a una porción significativa del presupuesto provincial. En ese marco reclamó una mayor federalización de las decisiones y pidió a la Legislatura que acompañe las demandas para recuperar recursos y obras paralizadas.
Tras el diagnóstico crítico, el gobernador realizó un repaso de gestión: subrayó avances en salud (centros de atención primaria, hospitales, incorporación de ambulancias y digitalización de historias clínicas), medidas de salud mental y programas de acceso a medicamentos, y anunció el reenvío de un proyecto para fomentar la producción pública de medicamentos. También adelantó el envío de una reforma integral de la Ley de Seguridad Pública y la firma de un decreto para universalizar el acceso a la sala de 3 años en jardines de infantes. Kicillof presentó estos anuncios como parte de la respuesta provincial frente a una crisis cuya solución, insistió, no puede ser solo local.
El mandatario cerró con un llamado a la unidad federal: defendió el federalismo como método para integrar sin subordinaciones y convocó a “sumar fuerzas” contra un modelo —dijo— que favorece la concentración de la renta financiera y debilita el trabajo, la industria y la clase media. “Hay otro camino”, afirmó, y planteó la necesidad de un proyecto de desarrollo que llegue “a todos los rincones de la patria”. La apertura de sesiones y el tono del discurso generaron repercusiones y comentarios contrapuestos en el arco político bonaerense y nacional.

