Caen hasta 45% las ventas en panaderías
Las ventas en panaderías registraron una caída de hasta el 45% durante el primer bimestre de 2026 en comparación con el mismo período de 2025, según datos suministrados por cámaras empresarias y referentes de la actividad. El derrumbe del consumo, vinculado a la fuerte pérdida de poder adquisitivo de los salarios, empuja a muchas familias a recortar compras de alimentos y bienes de primera necesidad, denuncian desde el rubro.
Dirigentes del sector advierten que la caída sostenida del mercado ya dejó efectos palpables: en los últimos dos años, se estiman alrededor de 1.800 cierres de panaderías en todo el país, con la consecuente pérdida de entre 11.000 y 15.000 puestos de trabajo relacionados con la actividad. “El consumo viene cayendo de manera muy fuerte y muchos colegas están trabajando prácticamente a pérdida”, afirmó Martín Pinto, referente del Centro de Industriales Panaderos.
Además de la merma en la demanda, las cámaras empresarias señalan un fuerte aumento en los costos de producción: subas en insumos, incrementos en los servicios y en las tarifas energéticas —elementos críticos para la elaboración diaria— que reducen aún más los márgenes de rentabilidad. Para muchas micro y pequeñas panaderías, ese cóctel de menor venta y costos crecientes hace inviable la continuidad del negocio sin medidas que alivien la carga.
Las entidades del sector advierten que, si la tendencia no se revierte, el proceso de cierre y pérdida de empleo podría profundizarse en los próximos meses. Reclaman políticas de corto plazo que incluyan alivios tarifarios o líneas de financiamiento destinadas a mantener la estructura productiva, así como medidas que permitan sostener el poder de compra de los consumidores más vulnerables.
Desde las panaderías señalan además que la crisis impacta de forma desigual: mientras algunas grandes cadenas logran amortiguar el impacto mediante economías de escala, la mayoría de los comercios familiares —que concentran la mayor parte del empleo local— enfrentan dificultades para cubrir costos básicos como insumos y energía. Esa fragilidad, sostienen, tiene un efecto multiplicador sobre el empleo y la economía barrial.
El sector insiste en la necesidad de un plan integral que combine medidas de estímulo al consumo, asistencia temporaria a las pequeñas empresas y revisión de la estructura de costos. Sin revoluciones en la política pública y en la dinámica salarial, advierten, la crisis en las panaderías podría convertirse en otro capítulo más de la pérdida de empleo y producción en la cadena alimentaria.

