ActualidadPobreza

Gestión Milei: 6 de cada 10 adolescentes son pobres

El informe anual presentado por la Universidad Católica Argentina (UCA) volvió a encender una alarma de fuerte impacto social: al cierre de 2025, seis de cada diez niños, niñas y adolescentes del país se encontraban por debajo de la línea de pobreza y el 30% en situación de indigencia. El estudio, además, advierte sobre consecuencias directas en la salud infantil, especialmente en la nutrición, el peso y el acceso a una alimentación regular.

Según los datos difundidos, la pobreza infantil alcanza al 53,6% dentro de la población joven, mientras que la indigencia llega al 10,7%. En ese marco, el informe también señala que el 28,8% de los niños, niñas y adolescentes atravesó inseguridad alimentaria durante 2025 y que el 13,2% lo hizo en su forma más severa. La problemática, subraya el trabajo, se concentra con mayor intensidad en los hogares pobres, de nivel socioeconómico bajo y en el Conurbano bonaerense, donde los indicadores se agravan.

Uno de los aspectos más preocupantes es el impacto nutricional. La UCA recuerda que la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud había registrado un 41,1% de sobrepeso y obesidad en la población de 5 a 17 años, una cifra que no expresa una mejora en la alimentación sino, por el contrario, el predominio de dietas de baja calidad nutricional. El estudio también indica que la percepción de la delgadez como problema se concentra en los hogares más pobres, donde la falta de recursos condiciona la posibilidad de realizar todas las comidas del día.

En materia sanitaria, el informe muestra un deterioro del acceso al sistema de salud: el 61,2% de los niños, niñas y adolescentes depende exclusivamente del sector público. Este dato refleja, según el análisis, el retroceso de sectores que antes tenían cobertura de obras sociales o prepagas y que hoy quedaron más expuestos frente al ajuste y la desfinanciación. En ese contexto, persisten reclamos en hospitales de todo el país por la precarización laboral, la falta de insumos y la insuficiencia de infraestructura para atender la demanda.

La atención odontológica aparece como otro de los puntos más postergados. El 34,6% no realizó controles en el último año, una cifra que asciende al 27,5% entre adolescentes y que también alcanza al 11,3% de los menores de cinco años. Las barreras de acceso a la salud bucal, advierte el informe, se expresan con más dureza en los sectores de menores ingresos.

La situación no se limita a los indicadores materiales. El trabajo de la UCA también da cuenta de un deterioro subjetivo y emocional: el 18,1% de los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años presentó síntomas de tristeza o ansiedad. La incidencia es mayor en la adolescencia, donde llega al 21,2%, y dentro de ese grupo las mujeres presentan niveles de afectación superiores a los varones. El informe vincula además esta fragilidad con dificultades de aprendizaje, sobre todo en los hogares más pobres.

El cuadro general que describe la UCA expone una combinación de pobreza, hambre, deterioro sanitario y malestar emocional en una franja de la población especialmente vulnerable. En ese escenario, la discusión sobre el presente y el futuro de las infancias y adolescencias vuelve a quedar en el centro del debate público, con una realidad que golpea con más fuerza en los barrios populares y en el Conurbano bonaerense.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *