Hallazgo histórico de la UNLP: descubren una huella bacteriana única en pólipos infantiles
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el CONICET logró un avance inédito en la gastroenterología pediátrica al descifrar el ecosistema bacteriano que habita en los pólipos colorrectales de niños con sensibilidad alimentaria. El estudio, basado en el análisis de pacientes del Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, identificó que estos niños poseen una composición bacteriana única tanto en su materia fecal como en el tejido de las propias lesiones.
La investigación fue coordinada por especialistas del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y se realizó con pacientes del Servicio de Gastroenterología del Hospital de Niños Sor María Ludovica, dirigido por la Dra Luciana Guzmán. Los resultados, que posicionan a la ciencia local en la vanguardia de la medicina de precisión a nivel mundial, demuestran que la inflamación alérgica altera profundamente el equilibrio del intestino desde edades tempranas.
El camino del descubrimiento: ¿Cómo se realizó el estudio?
Para llegar a estos resultados, los científicos platenses siguieron un protocolo de investigación riguroso y pionero a nivel mundial.
“Para la investigación se trabajó con niños que asistían al Hospital Sor María Ludovica con diagnósticos de pólipos juveniles y cuadros de sensibilidad alimentaria. A diferencia de estudios previos basados únicamente en materia fecal, nuestro equipo recolectó muestras tanto de las heces como de la mucosa de los pólipos extraídos y del tejido sano circundante”, describió la Dra. Cecilia Muglia investigadora de la UNLP.
Se utilizó tecnología de secuenciamiento de última generación para analizar cuales bacterias y en qué cantidad viven realmente en la lesión, permitiendo comparar el microambiente del pólipo con el de la pared intestinal sana.
Los investigadores buscaron la relación entre la presencia de ciertas bacterias y los niveles de IgE, una proteína clave en los procesos alérgicos, para validar la hipótesis del origen inmunológico de estas lesiones.
Una “huella dactilar” de desequilibrio
El estudio reveló un estado de disbiosis, desequilibrio bacteriano, crítico. En los pólipos, se detectó una presencia inusualmente alta de bacterias vinculadas a la inflamación, tales como Escherichia, Fusobacterium y Streptococcus. Por el contrario, en la materia fecal de los niños sensibles a alimentos, se observó una reducción drástica de bacterias protectoras como la Akkermansia, encargada de mantener la integridad de la barrera intestinal.
Impacto y futuro de los tratamientos
Este hallazgo refuerza la idea de que los pólipos no son eventos aislados, sino que estarían relacionados con la activación de células inflamatorias por parte de ciertas bacterias. Al conocer exactamente qué microorganismos sobran y cuáles faltan, se abre la posibilidad de diseñar en el futuro intervenciones dietéticas o tratamientos con probióticos de nueva generación. El objetivo final es regular el ambiente inmunológico del intestino infantil para evitar la recurrencia de estas formaciones sin necesidad de intervenciones más invasivas.
La investigación completa, titulada “Food-snsitizad children with juvenile colorectal polyps exhibit a distinct mucosal and fecal microbial signatura associatede with inflamation”, fue publicada en la revista Scientific Reports por Manuela Ilid, Guillermos Docena y Cecilia Muglia del IIFP, Luis Diambra del CENEXA, y la Dra Luciana Guzmán, directora del Servicio de Gastroenterología del Hospital de Niños, entre otros colaboradores.

