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Estados Unidos, 32 años después: del dolor de Maradona al sueño de Messi



Argentina, golpeada por aquella situación, quedó eliminada en los octavos de final frente a Rumania y el sueño mundialista terminó mucho antes de lo imaginado. Estados Unidos quedó asociado para siempre al desenlace más triste del ciclo de Maradona con la camiseta albiceleste.

Treinta y dos años después, el destino volvió a reunir a la Selección con suelo estadounidense. Pero esta vez la historia es completamente diferente. En el Mundial 2026, Lionel Messi convirtió a Estados Unidos en el escenario donde continúa ampliando una leyenda que parece no tener techo.



El capitán argentino llegó a este Mundial rompiendo marcas prácticamente en cada presentación. Se transformó en el máximo goleador de la historia de las Copas del Mundo, alcanzó el récord absoluto de partidos disputados, se convirtió en el máximo asistidor histórico del torneo y lidera la tabla de goleadores de esta edición con ocho tantos. A eso le sumó otro registro inédito: es el primer futbolista en marcar en seis partidos consecutivos de eliminación directa en un Mundial.

Su actuación frente a Egipto sintetizó como pocas veces toda su dimensión. Después de fallar un penal y atravesar varios minutos de imprecisiones, apareció cuando el equipo más lo necesitaba. Asistió de manera magistral a Cristian Romero para iniciar la remontada, convirtió el empate con una volea extraordinaria y condujo a la Selección hacia una clasificación épica a los cuartos de final.

Las imágenes también reflejan ese contraste entre dos épocas. En 1994, Maradona abandonaba un Mundial entre lágrimas y desilusión. En 2026, Messi terminó emocionado, abrazado por sus compañeros y levantado en andas por un plantel que lo reconoce como el líder de una nueva ilusión mundialista.

Estados Unidos quedó unido para siempre a dos momentos que marcaron generaciones. En 1994 fue el lugar donde terminó el camino del más grande de aquella época. En 2026 es el escenario donde otro gigante del fútbol sigue desafiando al tiempo, rompiendo récords y alimentando el sueño de todo un país.

El mismo país. Dos Mundiales. Dos capítulos inolvidables de la historia de la Selección Argentina. Uno quedó marcado por el dolor de una despedida. El otro sigue escribiéndose con la esperanza de una nueva conquista.

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