Estados Unidos, 32 años después: del dolor de Maradona al sueño de Messi
Estados Unidos ocupa un lugar muy especial en la historia del fútbol argentino. Allí quedó grabada una de las imágenes más dolorosas de Diego Armando Maradona y, 32 años después, el mismo país es escenario de otra historia completamente distinta: la de Lionel Messi escribiendo la página más brillante de su carrera con la camiseta de la Selección.
El 25 de junio de 1994, tras el triunfo por 2-1 frente a Nigeria, Maradona abandonó el campo de juego tomado de la mano por una enfermera. Días más tarde se conoció el resultado positivo del control antidoping y el capitán fue excluido del Mundial. La frase que pronunció después quedó para siempre en la memoria colectiva de los argentinos: «Me cortaron las piernas». Aquella sentencia marcó el final de una era y el comienzo de uno de los capítulos más dolorosos en la historia de la Selección.

Argentina, golpeada por aquella situación, quedó eliminada en los octavos de final frente a Rumania y el sueño mundialista terminó mucho antes de lo imaginado. Estados Unidos quedó asociado para siempre al desenlace más triste del ciclo de Maradona con la camiseta albiceleste.
Treinta y dos años después, el destino volvió a reunir a la Selección con suelo estadounidense. Pero esta vez la historia es completamente diferente. En el Mundial 2026, Lionel Messi convirtió a Estados Unidos en el escenario donde continúa ampliando una leyenda que parece no tener techo.
El capitán argentino llegó a este Mundial rompiendo marcas prácticamente en cada presentación. Se transformó en el máximo goleador de la historia de las Copas del Mundo, alcanzó el récord absoluto de partidos disputados, se convirtió en el máximo asistidor histórico del torneo y lidera la tabla de goleadores de esta edición con ocho tantos. A eso le sumó otro registro inédito: es el primer futbolista en marcar en seis partidos consecutivos de eliminación directa en un Mundial.
Su actuación frente a Egipto sintetizó como pocas veces toda su dimensión. Después de fallar un penal y atravesar varios minutos de imprecisiones, apareció cuando el equipo más lo necesitaba. Asistió de manera magistral a Cristian Romero para iniciar la remontada, convirtió el empate con una volea extraordinaria y condujo a la Selección hacia una clasificación épica a los cuartos de final.
Las imágenes también reflejan ese contraste entre dos épocas. En 1994, Maradona abandonaba un Mundial entre lágrimas y desilusión. En 2026, Messi terminó emocionado, abrazado por sus compañeros y levantado en andas por un plantel que lo reconoce como el líder de una nueva ilusión mundialista.
Estados Unidos quedó unido para siempre a dos momentos que marcaron generaciones. En 1994 fue el lugar donde terminó el camino del más grande de aquella época. En 2026 es el escenario donde otro gigante del fútbol sigue desafiando al tiempo, rompiendo récords y alimentando el sueño de todo un país.
El mismo país. Dos Mundiales. Dos capítulos inolvidables de la historia de la Selección Argentina. Uno quedó marcado por el dolor de una despedida. El otro sigue escribiéndose con la esperanza de una nueva conquista.

