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La CGT confronta la reforma laboral

El tratamiento en el Senado de la llamada “reforma laboral” —impulsada por el Gobierno de Javier Milei— fue fijado provisionalmente para la primera quincena de febrero, con una posible sesión en torno al martes 10. Frente a ese calendario, la Confederación General del Trabajo (CGT) activó una estrategia pública de denuncia y convocatoria interna para impedir que la ley sea aprobada “con libro cerrado”. La central sindical además propone recorrer provincias y conversar con gobernadores para frenar el avance del proyecto.

La pulseada dejó a la vista una doble dinámica: por un lado, el triunvirato cegetista busca negociar cambios en el Senado; por el otro, líderes sindicales industriales —encabezados por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM)— presionan por medidas de fuerza inmediatas. En las últimas semanas Abel Furlán, secretario general de la UOM, encabezó convocatorias para definir un paro nacional con movilización coincidente con el inicio del tratamiento parlamentario, lo que alimentó tensiones internas en la central.

Frente a este proyecto no hay otro lugar donde pararse que no sea el de la confrontación porque todo es pérdida para el trabajador”, afirmó Furlán en declaraciones públicas en las que definió la iniciativa como una reforma que, a su juicio, pretende “someter al trabajador a niveles de esclavitud” y debilitar a las organizaciones sindicales. El dirigente metalúrgico insistió en que la mayoría del empresariado pyme no reclama una reforma de este tipo y que la apertura indiscriminada de importaciones y la caída de la actividad económica son las verdaderas causas del deterioro industrial.

Desde la UOM y otros gremios industriales y de transporte señalan que la política económica del Gobierno ha profundizado el abandono del entramado productivo: déficit en mantenimiento de infraestructura vial, ferroviaria y aérea, protección insuficiente a la industria nacional y una apertura de importaciones que, según denuncian, obliga a empresas a reconvertir su modelo productivo. Furlán mencionó ejemplos concretos —como casos de empresas que pasaron de invertir para exportar a convertirse en importadoras— para ilustrar ese proceso.

La estrategia sindical combina la presión territorial con el calendario parlamentario. La CGT pretende que los gobernadores debatan el texto con sus bloques en el Senado y eviten votar “con libro cerrado”; paralelamente, sectores combativos empujan por una jornada de paro y movilización que ponga presión social y política en la víspera o el mismo día de la discusión legislativa. Ese plan de acción, admiten varios dirigentes, busca forzar concesiones o, en su defecto, frenar la aprobación.

La disputa interna en la CGT también expone diferencias tácticas: algunos líderes apuestan a ofrecer canales de negociación para introducir modificaciones, mientras que otros (como Furlán) sostienen que el texto, tal como está redactado y con el contexto de políticas económicas vigentes, implica retrocesos inaceptables para el mundo del trabajo y requiere una respuesta contundente. El choque de enfoques se manifestó en reuniones y declaraciones públicas en las últimas jornadas.

¿Qué se espera en lo inmediato? En el oficialismo siguen confiando en avanzar con el calendario parlamentario de febrero; en la CGT y en las ramas industriales crece la presión para que esa senda termine en concesiones o en la retirada del proyecto. Si la UOM y otros sindicatos consiguen sumar adhesiones —incluidos estatales y docentes, según convocatorias difundidas—, la expectativa es que la movilización al Congreso, y eventualmente un paro, se conviertan en el eje de la disputa política durante las próximas semanas.

La señal final la puso el propio Furlán: más allá de la aritmética parlamentaria, el relevamiento empresarial que menciona (y el diagnóstico sobre pérdida de puestos de trabajo y capacidad ociosa) constituye, para los gremios, el argumento central para sostener la confrontación. En su diagnóstico, la reforma no respondería a demandas empresarias mayoritarias sino a una agenda que, dijo, favorece acumulación y un achicamiento del poder sindical. Ese planteo será la piedra angular de la estrategia cegetista en las semanas que quedan hasta el inicio formal del debate.

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