Masiva Marcha Federal en defensa de la salud pública
Miles de personas se movilizaron ayer en distintos puntos del país en el marco de la Marcha Federal por la Salud, una jornada de protesta que expresó el rechazo al plan económico y sanitario del Gobierno nacional. La principal concentración tuvo lugar en Plaza de Mayo, donde confluyeron pacientes, trabajadores de la salud, gremios y organizaciones sociales. Según los organizadores, más de 60 mil personas participaron de la convocatoria en la Ciudad de Buenos Aires.
La manifestación se replicó en provincias como Santa Cruz, Mendoza, Río Negro, Tierra del Fuego, Santa Fe y Chaco, entre otras, con una consigna común: “La salud no puede esperar”. En cada una de las ciudades, los participantes denunciaron el desfinanciamiento del sistema público, la falta de medicamentos y vacunas, y el avance de políticas de recorte sobre áreas consideradas esenciales.
En la capital, la marcha partió a las 13 desde el Ministerio de Salud y avanzó luego hacia Plaza de Mayo. Allí se leyó un documento consensuado por las organizaciones convocantes, en el que se advirtió sobre el impacto del ajuste presupuestario en la atención hospitalaria y en el acceso a tratamientos de alta complejidad, especialmente los vinculados a oncología.
Entre las entidades presentes se destacó la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), junto a referentes del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que nuclea a gremios como la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos, Conadu, Conadu Histórica, Papeleros y Molineros, además de más de 140 organizaciones sindicales y sociales.
Durante la protesta, varios expositores señalaron que el sistema público enfrenta una demanda creciente, impulsada por la crisis económica y la pérdida de cobertura privada de miles de personas. De acuerdo con los testimonios recogidos, los hospitales registran un incremento cercano al 50% en la cantidad de pacientes atendidos, mientras que la provisión de insumos y prestaciones se ve cada vez más comprometida.
Los convocantes también cuestionaron el ajuste de más de 63 mil millones de pesos que, según denunciaron, afecta partidas sensibles del área sanitaria. En ese marco, remarcaron el recorte en programas como Remediar, la reducción de medicamentos esenciales, la falta de vacunas y la interrupción de tratamientos para pacientes con enfermedades crónicas o inmunocomprometidas.
El documento leído al cierre de la movilización también incluyó críticas al vaciamiento de políticas públicas como el plan ENIA de prevención del embarazo adolescente, así como al debilitamiento de la autonomía de hospitales nacionales y a la reducción de programas de vacunación. Los organizadores advirtieron, además, sobre el aumento de enfermedades prevenibles y vincularon ese deterioro con indicadores sanitarios más preocupantes, como el incremento de la mortalidad infantil y materna.
Con un fuerte mensaje político y sanitario, la jornada dejó en evidencia el nivel de rechazo que genera el ajuste sobre el sistema de salud público y la creciente preocupación de trabajadores, pacientes y organizaciones sociales frente a una crisis que, según plantearon, golpea de manera directa a los sectores populares.

