La Ballesta Magnífica: libros desde el corazón del Delta
Por Ignacio Bautista Bazan
Desde el Delta de San Fernando, el sello construyó una identidad ligada a la poesía, el rescate de autores y la circulación de la literatura en la comunidad. Su publicación más reciente, Lo sagrado, la magia, la poesía, de Olga Orozco, recupera textos inéditos de una autora central para su historia.
Desde lo profundo del Delta de San Fernando, La Ballesta Magnífica es una editorial pequeña que expandió su caudal hacia todo el país. Su publicación más reciente, Lo sagrado, la magia, la poesía, de Olga Orozco, recupera textos inéditos de una autora central para su historia. El volumen tiene 165 páginas y pertenece a la colección “La mano infinita / Voces maestras”. Reúne un manifiesto poético, guiones de sus programas radiales, poemas inéditos, piezas teatrales, reseñas y conferencias.
Este lanzamiento no es especial solo por recuperar textos inéditos de la escritora pampeana: la obra de Orozco también impulsó el proyecto de La Ballesta Magnífica. Fundada durante el centenario del nacimiento de la poeta, Marisa Negri, Daniela Rodi y Gabriel Martino decidieron editar y publicar una serie de plaquettes dedicadas a su obra. El nombre de la editorial proviene de una separata vinculada a la revista Canto, vinculada con la Generación del 40 y Orozco.
Negri dedicó años al estudio y difusión de su obra: en 2009 preparó la antología El jardín posible y, en 2012, seleccionó y prologó Yo, Claudia, una recopilación de trabajos periodísticos que Orozco había publicado bajo distintos seudónimos. Por eso, Orozco no es simplemente una autora más dentro del catálogo: su obra fue uno de los puntos de partida del proyecto.

Aquella incursión con las plaquettes derivó en el primer libro publicado por la editorial, La noche, de Alberto Muñoz, escritor, poeta y dramaturgo de San Fernando. No surgió de una selección tradicional: Negri cuenta que los relatos de Muñoz habían comenzado a circular informalmente en la comunidad del Delta.
“Terminó siendo un interés nuestro ir por una poesía que vaya más ligada a la naturaleza. Nos parecía una búsqueda de otras voces que no eran las del canon«. La cita evidencia el vínculo que La Ballesta plantea con su lugar y el rechazo a la mirada turística sobre las islas: “El delta es un destino literario. Mucha gente escribe sobre las islas, pero generalmente no viven acá y lo hacen con una idea bucólica del viajero que llega y se obnubila”.
Desde su creación, la editorial también se ha encargado de recuperar textos y autores que quedaron fuera de circulación. Un ejemplo es Todo eso oyes, de Luisa Peluffo, cuya primera edición apareció en 1989 y que La Ballesta volvió a editar cuatro décadas después.
También recupera obras ya publicadas que no habían llegado al circuito argentino. Es el caso de Identidad de ciertas frutas, de Amanda Berenguer, publicado por La Ballesta en 2021. El libro había aparecido originalmente en Uruguay, por Arca, en 1983; la editorial lo llevó por primera vez al circuito editorial argentino, casi cuatro décadas después. “Creo que hay como un interés de los tres de ir hacia aquellos libros olvidados, que quedaron perdidos por ahí”, explicó Negri.
Dentro de su actividad editorial, La Ballesta Magnífica participa además en propuestas que van más allá de la publicación de libros. La más reciente, “Un rosal para Rilke”, fue una convocatoria federal de poesía por los 150 años del nacimiento de Rainer Maria Rilke y los 100 años de su muerte.
La editorial difundió la propuesta en redes e invitó a bibliotecas y espacios culturales a plantar rosales, acompañar la actividad con lecturas de poemas de Rilke y generar encuentros abiertos. La iniciativa llegó a la Biblioteca Popular Sarmiento de Bariloche el 23 de abril, Día Mundial del Libro, con una plantación junto a la Sociedad de Horticultura local, lecturas y convocatoria a los vecinos.
Este llamado a la comunidad es una preocupación que Negri sostiene desde hace años: “Elegimos libros con los que estamos orgullosos porque después salimos a militarlos y hablar constantemente de ellos. No editamos para entregar libros y olvidarnos”.

