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Ahora, los cobros con tarjetas deberán ser frente a los clientes

Una reciente disposición gubernamental ha revolucionado el ámbito de las transacciones comerciales al establecer que los comercios deben ofrecer terminales inalámbricas para el pago con tarjeta y no pueden retener ni el documento nacional de identidad ni la tarjeta en sí. Según el gobierno, esta medida reduce significativamente la posibilidad de estafas, hasta en un 400%.

El especialista en Ciberseguridad y director general del Estudio Informático Fixear Cybersecurity, Pablo Daniel Russo (foto), explica que esta disposición llega en un momento crucial, especialmente tras el incremento de estafas durante la pandemia. Con la compra online volviéndose cada vez más común, los datos de las tarjetas se han vuelto un objetivo aún más atractivo para los estafadores.

Lo mismo pasa con las compras presenciales. «Lo que ocurría en estos casos, es que se tomaban los datos de la tarjeta del comprador y esos datos iban a una base de datos de tarjetas de crédito y esas bases se vendían en la dark web.  Para evitar todo esto que se potenció post pandemia porque el comercio de datos de tarjetas de crédito se expandió exponencialmente es que se toma esta medida», indica Russo.

Russo enfatiza que esta medida es acertada, ya que elimina la necesidad de que los comercios manipulen las tarjetas de crédito o débito, reduciendo así el riesgo de que se produzcan robos de datos. Además, destaca que la mayoría de las tarjetas ya cuentan con tecnología que permite el pago sin contacto, lo que añade una capa adicional de seguridad.

El respaldo a esta medida es amplio, como se evidenció durante el último Consejo Federal de Consumo, donde representantes de todas las provincias expresaron su apoyo a la misma. Estadísticas de la secretaría de Comercio revelan que en 2023 se registraron casi 7 mil denuncias por fraudes y estafas en servicios financieros, lo que subraya la importancia de tomar medidas para proteger a los consumidores.

Según fuentes del sector de Tarjetas de Crédito, en los mercados donde los comerciantes no manipulan las tarjetas, el fraude es significativamente menor. Esta medida no solo mejora la experiencia de pago del usuario al agilizar el proceso, sino que también refuerza la seguridad al garantizar que el usuario nunca pierda el control sobre sus tarjetas durante una transacción.

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