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El 87% de los trabajadores estatales está endeudado

El endeudamiento dejó de ser para buena parte de los trabajadores estatales una herramienta destinada a financiar proyectos o consumos extraordinarios y se convirtió en un mecanismo para afrontar los gastos cotidianos. Así surge de una encuesta realizada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) a trabajadores de todo el país, cuyos resultados muestran el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre los ingresos de quienes dependen de un salario estatal.

De acuerdo con el relevamiento, el 87% de los trabajadores consultados tiene deudas vigentes, mientras que dentro de ese universo el 73% mantiene obligaciones con más de una entidad. El crédito aparece así como una extensión necesaria del salario para cubrir necesidades básicas que los ingresos mensuales ya no alcanzan a sostener.

Los destinos de ese endeudamiento reflejan la gravedad de la situación. El 40% de los encuestados afirmó utilizar deuda para afrontar urgencias médicas, gastos educativos, alquileres o expensas. Otro 37% señaló que recurre al crédito para pagar otras deudas, comprar alimentos o adquirir ropa.

La situación se completa con otro dato que evidencia la pérdida de capacidad de compra: más del 55% de los trabajadores estatales tiene más de un empleo para sobrevivir. El pluriempleo aparece de esta manera como una estrategia de subsistencia frente a ingresos que no alcanzan para cubrir las necesidades familiares.

Desde ATE vincularon directamente este escenario con la evolución de los salarios durante el actual Gobierno. El secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar, sostuvo que las restricciones a las negociaciones salariales están llevando a que el crédito ocupe el lugar que antes tenía el ingreso laboral.

Con techos a las paritarias y negociaciones a la baja, el crédito reemplaza al salario real. Antes la deuda era un mecanismo de inversión, ahora es para sobrevivir”, afirmó Aguiar.

El dirigente responsabilizó al Gobierno por el deterioro de los ingresos y cuestionó el circuito financiero que se genera a partir del endeudamiento de los trabajadores. “El alto nivel de endeudamiento precariza la vida y enferma a los trabajadores. El Gobierno es el único responsable porque se está tomando deuda para tapar la caída del salario real”, señaló.

Cuando el sueldo no alcanza

El problema no se limita a la necesidad de solicitar préstamos. En las últimas semanas también se conocieron situaciones de trabajadores que quedaron prácticamente sin ingresos después de que débitos automáticos vinculados con préstamos y tarjetas de crédito absorbieran la totalidad de sus salarios. Según las denuncias difundidas, algunos empleados incluso optaron por renunciar a sus puestos para buscar otras fuentes de ingresos que les permitieran afrontar sus gastos cotidianos.

El fenómeno expone un círculo difícil de romper: la caída del salario obliga a recurrir al crédito; las cuotas reducen todavía más el ingreso disponible del mes siguiente y, ante la imposibilidad de cancelar las obligaciones, aparece la necesidad de tomar nuevas deudas.

Aguiar advirtió además sobre el volumen de recursos que este mecanismo termina transfiriendo desde los hogares hacia el sistema financiero. “Los recursos que se están transfiriendo de los bolsillos de los trabajadores a los bancos, a las financieras y a las tarjetas de crédito son multimillonarios”, afirmó.

Según el dirigente, cada cuota representa dinero que deja de destinarse a otros consumos o necesidades familiares. “Cada cuota que se paga deja de ir al consumo o para sostener la salud y la educación”, sostuvo.

El costo también se mide en salud mental

La encuesta de ATE no se limitó a relevar el nivel de endeudamiento y sus motivos. También indagó sobre las consecuencias que la situación económica tiene sobre el bienestar de los trabajadores.

El resultado muestra un deterioro significativo: el 85,4% de los consultados afirmó haber experimentado un empeoramiento de su bienestar emocional y psicológico durante el último año.

Entre las manifestaciones señaladas aparecen la ansiedad, con un 19,5%, la angustia y el agotamiento, con un 17%, el desánimo, con un 16%, y el insomnio, con un 15%.

Los números permiten dimensionar que el problema del endeudamiento excede la cuestión estrictamente económica. La imposibilidad de cubrir las necesidades básicas con el salario, la acumulación de cuotas y la necesidad de sumar empleos generan un escenario de presión permanente que impacta también sobre la vida cotidiana y el bienestar de los trabajadores.

El informe buscará poner en discusión un fenómeno que atraviesa a miles de trabajadores estatales: cuando el salario pierde capacidad para garantizar las necesidades básicas, la deuda comienza a ocupar su lugar. Y cuando el crédito se transforma en una condición para comer, pagar el alquiler, sostener la educación o afrontar una urgencia médica, deja de ser una herramienta financiera para convertirse en un indicador de la precarización de las condiciones de vida.

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