Los jóvenes le dan la espalda a Milei
Distintas mediciones realizadas durante las últimas semanas coinciden en un dato: el respaldo al Presidente se desplomó entre los sectores más jóvenes, especialmente entre quienes tienen menores ingresos. En barrios populares, una encuesta registró que el 67% elegiría al peronismo frente a apenas un 25% que optaría por La Libertad Avanza.
El vínculo entre Javier Milei y los jóvenes, uno de los sectores que resultó decisivo para el triunfo de La Libertad Avanza en 2023, atraviesa un marcado deterioro. Cuatro encuestas difundidas durante el último fin de semana muestran, con diferentes metodologías y universos de consulta, un crecimiento significativo de la desaprobación al Gobierno entre las nuevas generaciones. El fenómeno se profundiza entre los jóvenes de menores ingresos y aquellos que viven en barrios populares, donde el impacto de la situación laboral y de la pérdida de poder adquisitivo aparece como una de las principales razones del malestar.
El relevamiento de julio de Latam Plus, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg, ubicó la desaprobación de Milei en el 76% entre los jóvenes de 16 a 24 años. En la franja de 25 a 34 años, el rechazo alcanzó el 71%. De acuerdo con esta medición, son precisamente los sectores más jóvenes los que expresan los mayores niveles de desaprobación.
La diferencia con otros grupos etarios resulta significativa. Entre las personas de 45 a 59 años, la desaprobación se ubicó en el 49%, mientras que entre los mayores de 60 años llegó al 56%. El dato permite observar que el desgaste del Gobierno no se limita a una generación, aunque adquiere una dimensión particularmente marcada entre quienes ingresan al mercado laboral o intentan consolidar sus primeros empleos.
Entre los motivos que explican el rechazo aparecen, en primer lugar, los problemas vinculados con el trabajo y las consecuencias de las reformas impulsadas por el Gobierno. También se mencionan los precios elevados y la corrupción. Para una generación atravesada por la precarización laboral y las dificultades para acceder a empleos registrados, la situación económica aparece así como un factor central en la evaluación negativa de la gestión.
El rechazo se profundiza en los barrios populares
Otra medición, realizada por el Instituto Universitario CIAS entre jóvenes de barrios populares, muestra una fotografía todavía más contundente. Ante la pregunta sobre a quién votarían si las elecciones presidenciales fueran hoy, el 67% respondió que elegiría al peronismo, mientras que apenas el 25% se inclinó por La Libertad Avanza.
El relevamiento también indagó sobre los efectos concretos de la situación económica en los hogares. El 40% de los jóvenes consultados afirmó que tuvo que reducir el consumo de alimentos. Otro 18% señaló recortes en ropa o calzado, mientras que el 17% mencionó una disminución de las actividades recreativas y las salidas. En tanto, el 14% aseguró haber reducido gastos vinculados con servicios públicos como electricidad o gas.
El panorama laboral constituye otro de los puntos críticos. Según los datos consignados en la encuesta, el 57,6% de los ocupados menores de 29 años tiene un empleo informal. La precariedad aparece así como una de las principales preocupaciones de una generación que enfrenta dificultades para acceder a un trabajo registrado y con derechos.
En ese contexto también adquiere otra lectura el denominado emprendedurismo. El dato de que apenas dos de cada diez jóvenes manifiesten que desean ser sus propios jefes pone en cuestión la idea de que el trabajo independiente constituye necesariamente una elección. Para una parte importante de los jóvenes, puede representar antes una alternativa frente a la falta de oportunidades laborales formales que una verdadera vocación empresarial.
El factor económico pesa cada vez más
La encuesta de Management & Fit también registró un escenario desfavorable para el oficialismo entre los sectores jóvenes. Según esa medición, el 57% de los menores de 40 años desaprueba la gestión de Milei. El rechazo, además, aumenta a medida que empeora la situación económica y disminuyen los ingresos de los encuestados.
Una tendencia similar aparece en el estudio de Zuban Córdoba y Asociados. Entre los votantes de 16 a 30 años, el 60% realizó una evaluación negativa del Gobierno, mientras que en la franja de 31 a 45 años la desaprobación llegó al 70%.
La misma encuesta aporta otro dato político relevante: considerando al conjunto de los consultados, sin distinción de edad, el 58% manifestó que preferiría un cambio de Gobierno, mientras que sólo el 33% se inclinó por darle continuidad a la actual administración.
La encuesta también preguntó por las prioridades en materia de política nacional. El 70,8% de los participantes afirmó que elegiría una propuesta que priorizara una perspectiva nacionalista o soberanista en cuestiones vinculadas con las tierras, los recursos naturales y las relaciones internacionales.
De las encuestas a las calles
Los números aparecen en un escenario de creciente conflictividad política y social. En particular, la movilización del jueves 6 de agosto contra la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada volvió a mostrar una importante presencia juvenil, según los datos aportados por los organizadores de la protesta.
La participación de jóvenes en las movilizaciones resulta especialmente significativa si se la contrasta con el escenario de 2023. En aquel momento, una parte importante de ese electorado acompañó a Milei como expresión del rechazo al sistema político tradicional y del malestar acumulado frente a la situación económica. La palabra “libertad” ocupaba entonces un lugar central en el discurso con el que el libertario buscaba interpelar a esa generación.
Tres años después, aquel vínculo parece haberse deteriorado de manera acelerada. Las encuestas no sólo muestran una pérdida de apoyo electoral, sino también una creciente distancia con algunas de las principales políticas impulsadas por el Gobierno.
El empleo, los ingresos, el acceso a bienes básicos y las perspectivas de futuro aparecen entre las preocupaciones centrales. Al mismo tiempo, las cuestiones vinculadas con los recursos naturales, la soberanía y el rol del Estado ganan espacio en las preferencias expresadas por los jóvenes.
El fenómeno plantea un desafío político para el oficialismo, que construyó buena parte de su identidad electoral sobre la capacidad de representar el malestar de las nuevas generaciones. Los datos conocidos ahora muestran que ese mismo malestar puede convertirse en un factor de rechazo a la gestión cuando las expectativas chocan con las condiciones concretas de vida.
Las cuatro mediciones, aun con diferencias en sus universos y metodologías, coinciden en señalar una tendencia: los jóvenes se encuentran entre los sectores que más cuestionan al Gobierno. Y allí donde las dificultades económicas son mayores, el rechazo también parece profundizarse.
Más que una fotografía aislada, los resultados configuran una señal política que deberá ser seguida con atención. El sector que en 2023 expresó buena parte de su frustración mediante el voto a Milei hoy aparece, según estas mediciones, cada vez más dispuesto a canalizar su descontento por otras vías: desde el reclamo por trabajo y mejores condiciones de vida hasta la participación en movilizaciones vinculadas con la defensa de los recursos y la soberanía nacional.

