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Los cortes de gas exponen la fragilidad energética

El ingreso anticipado del frío volvió a tensionar el sistema energético argentino y reavivó una escena conocida: la interrupción del suministro de gas para industrias y estaciones de servicio que operan con contratos interrumpibles. La medida ya impacta con fuerza en Córdoba, donde alrededor de 130 fábricas y bocas de expendio de GNC quedaron alcanzadas por las restricciones, en un contexto nacional en el que las firmas afectadas rozan las 150.

La prioridad oficial fue asegurar el abastecimiento para los usuarios considerados esenciales, entre ellos hogares, hospitales, escuelas y clubes, ante el marcado incremento del consumo domiciliario que trajo la ola polar incluso antes de la llegada formal del invierno. Con temperaturas mínimas cercanas a los 3 grados en la provincia y una demanda en ascenso, el sistema volvió a activar su mecanismo de emergencia.

En Distribuidora de Gas del Centro proyectaron que el consumo residencial superará los 5,7 millones de metros cúbicos diarios hacia el fin de semana, un nivel que obliga a redirigir volúmenes y a restringir el suministro a los sectores menos protegidos del esquema. Aunque este tipo de cortes suele repetirse en los meses de mayor demanda, en el sector industrial crece la preocupación por la anticipación del problema y por su impacto sobre la producción.

La Unión Industrial de Córdoba expresó su malestar y cuestionó la falta de previsibilidad para planificar la actividad. Desde la entidad remarcaron que las empresas no pueden sostener su funcionamiento con un abastecimiento incierto ni afrontar costos extra derivados del uso forzado de combustibles alternativos. Su presidente, Luis Macario, advirtió además que la industria atraviesa una coyuntura delicada por la baja de la actividad y la presión financiera, y sostuvo que el ajuste termina recayendo una vez más sobre el sector productivo.

El escenario se complejiza también por la política de importación de Gas Natural Licuado (GNL). Para este invierno, el Gobierno nacional resolvió trasladar a empresas privadas la compra del combustible necesario para cubrir los picos de demanda. En mayo ingresaron apenas dos cargamentos y para junio se prevé la llegada de otros nueve buques, en un marco de mayor presión sobre el sistema.

El costo de ese gas importado será muy superior al del suministro local. De acuerdo con estimaciones del sector, las industrias pagarán cerca de 21,50 dólares por millón de BTU, sin compensación estatal para amortiguar la diferencia. Esa ecuación agrava el cuadro de una economía ya golpeada por el encarecimiento de la energía y la caída del consumo.

Las restricciones tampoco dejaron afuera a las estaciones de servicio que venden GNC, especialmente a las que trabajan con contratos interrumpibles por resultar más baratos. Oscar Olivero, vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC, explicó que el problema responde al salto del consumo residencial, que durante el invierno puede pasar de 17 millones a entre 55 y 70 millones de metros cúbicos diarios.

En la actualidad, la producción nacional ronda los 120 millones de metros cúbicos por día. De ese total, entre 35 y 36 millones se destinan a la industria, cerca de 41 millones a la generación eléctrica y unos 6,6 millones al GNC. Frente a ese reparto, muchas estaciones optan por contratos de menor costo pero quedan expuestas a cortes cuando el consumo hogareño se dispara.

A este cuadro se sumó otra inquietud en Córdoba con la aprobación en Diputados del proyecto que modifica el régimen de Zonas Frías. La iniciativa, que ahora deberá ser tratada por el Senado, fue rechazada por el gobernador Martín Llaryora y generó preocupación en distintos sectores por el posible recorte de subsidios al gas.

Según estimaciones oficiales, el cambio podría alcanzar a unas 688 mil familias cordobesas. Desde el empresariado también advirtieron que cualquier incremento en las tarifas profundizaría las dificultades de producción en una provincia donde la industria ya enfrenta caída de la demanda, mayores costos y un escenario de creciente incertidumbre.

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