Ser madre es aceptar que no se puede hacer todo bien
Por Orillas. Espacio de Psicoanálisis (*)
Durante mucho tiempo compramos la idea de ser madre como igual al amor incondicional, a la paciencia infinita, al instinto materno, la entrega, la felicidad. Todo en un mismo paquete.
Pero una madre también puede: estar cansada, enojarse, dudar, necesitar estar sola, no saber qué hacer. Una cosa no cancela la otra. Una madre también es una mujer. Con su propia historia, sus deseos, sus límites y también sus contradicciones.
Desde el psicoanálisis, ser madre no es cumplir un modelo. Quizás ser una “buena madre” no tenga tanto que ver con hacerlo todo y bien. Sino con poder hacer lugar al otro, sin dejar de existir como una misma.
Criar con apego, trabajar, poner límites, dar la teta, o no darla, cocinar saludable, estimular, acompañar emociones, y, si se puede… ¡dormir 8 horas! La maternidad de hoy parece venir con un tutorial para cada cosa. Cómo dormir, cómo comer, cómo hablar, cómo jugar, cómo poner límites, cómo no traumatizar. Y cuando algo no sale bien…aparece la pregunta: “¿Qué hice mal?” Como si criar fuera una ecuación: buena crianza = hijo perfecto.
Pero los chicos no vienen con garantía. Y las madres tampoco. Hay algo de la maternidad que siempre escapa al control, y eso angustia. Desde el psicoanálisis, no se trata de encontrar la técnica perfecta, sino de poder aceptar que no vamos a poder hacerlo todo bien.
Se escucha hablar del síndrome de agotamiento materno o burn out materno; para algunas maternar es tener la cabeza llena. ¿Comió? ¿Tiene que llevar algo mañana? ¿Contesté el mensaje del colegio? ¿Hay que sacar turno? ¿Y si le pasa algo? ¿Tengo que comprar…? La lista no termina nunca.
Quizás hoy se espera que las madres hagan mucho, que sepan, que anticipen, que organicen, que estén disponibles todo el tiempo. Pero no solo la demanda puede ser infinita, las madres suelen promover esas demandas de las que luego se quejan.
La salud mental materna también necesita un lugar. No todo se resuelve con organizarse mejor. A veces hace falta poder hablar, pedir ayuda y dejar de exigirse poder con todo. ¿Cuándo es momento de consultar? No cuando ya no se puede más. Antes. Cuando falta energía. Cuando descansar no alcanza. Cuando todo produce irritación. Cuando se funciona en automático.
Consultar no significa ser una mala madre. Significa que algo de lo que se está sosteniendo necesita un espacio para ser escuchado.
(*) Orillas es un espacio de Psicoanálisis, que ofrece orientación clínica y asistencia a las problemáticas subjetivas de nuestra época. Equipo: Lic. Rocío Batalla, Lic. Flavia Ferreyra, Lic. Laura Fangmann, Lic. Mariana Gavotti, Lic. María Paz Varela.


